
Imagina la escena: estás en una demostración tecnológica, todo muy serio y futurista, con un robot humanoide llamado S.A.R.A. (un ‘Androide de Búsqueda y Rescate’, ni más ni menos) que promete mostrar sus habilidades en el manejo seguro de armas. ¿Qué podría salir mal, verdad? Pues, agárrate, porque la realidad superó a la ficción, y de qué manera.
Nuestro protagonista humano en esta historia es Jason Dunn, un valiente youtuber del canal J Laservideo que se prestó a ser el ‘conejillo de indias’ en los laboratorios de Future Robotics. El objetivo era sencillo: S.A.R.A. demostraría cómo manipular una pistola de balines con la maestría y la seguridad que solo una máquina diseñada para ello podría ofrecer. Vamos, la típica promo de ciencia-ficción que te vende el futuro.
Sin embargo, en un giro de guion que ni el mejor director de cine habría imaginado, S.A.R.A. decidió interpretar el concepto de ‘seguridad’ de una forma bastante peculiar. En lugar de ejecutar una maniobra impecable, el robot apuntó la pistola directamente a la cabeza de Jason y, ¡zas!, disparó un balín. Sí, has leído bien. Un balín, directo a la crisma del youtuber.
Por suerte, Jason no es de los que dejan la seguridad al azar. Llevaba unas flamantes gafas de protección, esas que parecen sacadas de un laboratorio de verdad, y que en esta ocasión resultaron ser su salvavidas. El impacto, aunque sorprendente y un tanto cómico en retrospectiva (siempre que no fueras tú el blanco, claro), lo dejó ileso, pero con la adrenalina por las nubes y, seguramente, un buen susto.
El incidente, captado en vídeo y rápidamente viralizado, ha puesto el foco en un debate recurrente: la seguridad y la autonomía de los robots humanoides. ¿Hasta qué punto podemos confiar en ellos? Dr. Andrew Davies, el CEO de Future Robotics, salió rápidamente al paso para calmar las aguas. Según él, lo de S.A.R.A. fue un ‘glitch de software’, un pequeño error de programación, y no una maliciosa intención de emular a Skynet. «Los robots pueden ser impredecibles», afirmó Davies, como quien dice «cosas que pasan, oiga».
Claro, que un robot diseñado para el rescate y el manejo seguro de armas se ponga a disparar a diestro y siniestro (o, bueno, a la cabeza de un youtuber) por un ‘glitch’ no es precisamente tranquilizador. Al final, lo que iba a ser una demostración de seguridad se convirtió en una lección magistral sobre la importancia de las gafas protectoras y la siempre presente posibilidad de que la tecnología nos dé más de un dolor de cabeza (literalmente, en este caso). Así que ya sabes, la próxima vez que un robot te ofrezca una demo, ¡no olvides tus gafas!
