Un robot humanoide viaja por trabajo y provoca un retraso en su vuelo comercial por culpa de su batería

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El compañero de asiento más inusual del mundo

A la hora de volar, todos hemos tenido compañeros de asiento de lo más peculiares, pero los pasajeros de un vuelo de Southwest Airlines que viajaba de Oakland a San Diego se llevaron la palma. El culpable de las miradas perplejas en cabina, y de un importante retraso en la pista, no fue otro que un robot humanoide que viajaba por motivos laborales.

Bebop el robot en la puerta del avión de Southwest

Un billete de avión para no ir en la bodega

Conozcamos al protagonista de este entuerto aeroportuario. Se trata de Bebop, un sofisticado robot de unos 30 kilos de peso diseñado específicamente para actuar en eventos y espectáculos. Al parecer, la maleta de transporte de este coloso tecnológico pesaba demasiado para los estrictos estándares de equipaje facturado de la aerolínea.

Para solucionar el problema logístico, el equipo de Elite Event Robotics, la empresa de Dallas responsable del androide, decidió tomar la alternativa más directa: comprarle un billete y otorgarle un asiento propio en la cabina de pasajeros. Una solución que en teoría sonaba brillante, pero que en la práctica desató todas las alarmas.

Interrogatorio en cabina y batería confiscada

Una vez que Bebop estuvo cómodamente sentado y con el cinturón abrochado, comenzaron los problemas. La tripulación, lógicamente extrañada ante semejante dispositivo electrónico gigante ocupando una plaza como si fuese un humano, no tardó en acercarse para hacer las preguntas de rigor sobre la seguridad del pasajero metálico.

“Entonces, vienen y empiezan a preguntar: ‘¿Qué tipo de baterías tiene? ¿Qué pasa con esto? X, Y, y Z’. Querían verlo al detalle”

Así lo explicaba Eily Ben-Abraham, parte del equipo de Elite Event Robotics. Como era de esperar, este protocolo de inspección repentino derivó en un retraso oficial en la pista de más de una hora. Mientras tanto, Chana Ben-Abraham, otra integrante del equipo, observaba impotente por internet cómo el estatus del vuelo se actualizaba constantemente a «retrasado en pista».

A continuación, detallamos el saldo final que dejó el incidente de Bebop:

  • El interrogatorio: La tripulación examinó exhaustivamente la fuente de alimentación del androide.
  • La penalización: Southwest acabó confiscando la gigantesca batería de litio de Bebop por superar el tamaño máximo permitido por sus normativas de vuelo comerciales.
  • Las consecuencias: El equipo ha tenido que ingeniárselas enviando nuevas baterías mediante transporte urgente nocturno a Chicago para poder cumplir con el próximo evento programado.

Operación bikini robótica

Afortunadamente, el equipo humano detrás de Bebop se ha tomado la anécdota con bastante deportividad, aunque no piensan repetir la experiencia de viajar con el androide sentado a su lado. Según ha confirmado Eily, ya han conseguido reducir el peso de su equipo a menos de 45 kilos para poder facturarlo legalmente y no tener que preocuparse de pasear al robot por las terminales del aeropuerto nunca más.