
Agarraos, que vienen curvas… o mejor dicho, patas. Y no, no hablamos de un Forrest Gump de carne y hueso, sino de uno de acero y silicio. Presentamos a Cassie, un robot bípedo que ha decidido que eso de quedarse quieto es para aficionados y se ha marcado un paseo de nada menos que 100 kilómetros sin necesidad de recargar sus baterías. ¡Toma ya!
Este prodigio de la ingeniería, nacido de las mentes brillantes de la Universidad Estatal de Oregón y perfeccionado por Agility Robotics, ha entrado en los libros de historia (o al menos en los de los récords robóticos) por su impresionante hazaña. Imagina un avestruz sin cabeza ni brazos, pero con una determinación férrea y unas ganas de andar que ya quisieran muchos. Pues esa es Cassie, nuestro peculiar ‘runner’ metálico.
El maratón robótico duró 24 horas y media, a una velocidad media de 5 kilómetros por hora, y se llevó a cabo por los dominios de la universidad. Y ojo, que no es un robot cualquiera. Cassie es el primer robot bípedo que utiliza el aprendizaje automático para controlar su ‘caminar’ en terrenos irregulares, lo que lo convierte en un bicho raro y eficiente a la vez, capaz de desenvolverse tanto en interiores como en exteriores.
Pero no todo fue coser y cantar (o, en su caso, andar y andar). Nuestro intrépido caminante tuvo un par de ‘tropiezos’ tecnológicos durante su épica marcha: un ordenador que se recalentó y un software que decidió hacer la siesta. Nada que un reinicio rápido no pudiera solucionar, y Cassie volvió a la carga como si nada, sin una pizca de queja (porque no tiene boca para quejarse, claro).
El objetivo de esta gesta no era otro que demostrar la eficiencia y la resistencia de Cassie para un futuro donde los robots podrían ser nuestros nuevos repartidores a domicilio, inspectores de tuberías imposibles o incluso equipos de rescate en situaciones complicadas. ¿Te imaginas que tu próximo paquete te lo trae un robot con andares de avestruz? Pues podría ser más pronto de lo que piensas, y quizás hasta te ahorras el «¿y la propina?».
Detrás de este ‘kilómetro cero’ robótico están mentes como las de Devin Crowley, ingeniero de pruebas de Agility Robotics, y los estudiantes de posgrado Jeremy Dao y Seongeon Jeong, bajo la supervisión del profesor Jonathan Hurst. Un equipo que, sin duda, ha dado un paso de gigante (y el robot, 100 kilómetros) hacia el futuro de la robótica.
Así que la próxima vez que te quejes de andar dos paradas de metro, piensa en Cassie. Ella no se queja, solo anda. Y quién sabe, quizás pronto te la encuentres paseando por tu barrio, batiendo su propio récord o, quién sabe, entregándote la cena con una puntualidad robótica.
