
Imagínate la escena: eres el dueño de un restaurante en Indiana, te declaras ‘pro-armas’ y crees firmemente en el derecho a llevarlas. ¿Cuál es tu siguiente paso lógico? Pues, obviamente, prohibir la entrada a la policía si viene armada. No, no te has perdido nada, has leído bien. Esta es la historia de The Breakfast House, un local que ha decidido que las tortitas y las pistolas no maridan bien.
Todo comenzó con un comunicado en su página de Facebook que dejó a más de uno con el café a medio tragar. El restaurante anunciaba que, a partir de ese momento, no serviría a agentes de policía que estuvieran de servicio y, por tanto, llevaran su arma reglamentaria. La razón, según ellos, no era política, sino una cuestión de ‘seguridad y ambiente’.
‘Somos un restaurante pro-armas’, insistían, para luego añadir el matiz que lo cambia todo: ‘Creemos en el derecho a portar armas, pero no creemos que sea un derecho llevarlas encima dentro de un restaurante’. Al parecer, la presencia de armas, incluso en manos de la ley, incomodaba a algunos clientes y al propio personal. Querían un entorno ‘seguro y familiar’, y en su ecuación, las pistolas sobraban, sin importar quién las llevara.
La reacción en las redes sociales fue, como era de esperar, un auténtico polvorín. En cuestión de horas, su página de Facebook se llenó de comentarios furiosos, reseñas de una estrella y llamadas a un boicot masivo. La gente no entendía cómo un local podía prohibir la entrada a los mismos que velan por su seguridad, y menos con una argumentación tan paradójica.
Lejos de achantarse, los dueños del Breakfast House se reafirmaron en su decisión. ‘No es una medida política, es una medida de seguridad’, respondieron a la avalancha de críticas. Y para que quedara más claro, lo compararon con su política de ‘sin camiseta no hay servicio’. Eso sí, matizaron que los agentes eran bienvenidos a desayunar, siempre y cuando dejaran su ‘herramienta de trabajo’ bien guardadita en el coche patrulla.
Así que ya sabes, si eres policía en Indiana y te apetece un desayuno americano, asegúrate de ir desarmado. Al menos en The Breakfast House, donde el sirope de arce fluye libremente, pero las balas se quedan en la puerta.
