
¡Madre mía, la que ha liado Rep. Greg Smith en Oregón! Si pensabais que para ser político en Estados Unidos solo hacía falta labia, este hombre ha demostrado que un poco de papel impreso, aunque sea de pega, ayuda a colarse por la puerta grande. Resulta que Smith, un representante republicano que lleva más de una década pululando por la Cámara de Representantes, decidió que quería un puesto más tranquilo: el de director de desarrollo económico en el condado de Morrow.
Hasta aquí, todo normal. Lo extravagante empieza cuando miramos su currículum, ese documento sagrado que se supone que verifica tu sabiduría. Smith, ni corto ni perezoso, presentó credenciales que incluían un máster y un doctorado. ¡Ojo! Un doctorado, lo que no es moco de pavo. El problema es que estos títulos venían de la prestigiosa (y ahora extinta y sin acreditación real) Pacific Western University, una de esas ‘fábricas de títulos’ donde el conocimiento se compra con un clic y no con años de estudio y agonía.
Al parecer, la junta de comisionados del condado de Morrow debió pensar: ‘¡Qué maravilla, un Doctor dirigirá nuestra economía!’ y le dieron el trabajo, que estaba remunerado con 13.000 dólares mensuales. Smith compaginaba este cargo (con un evidente conflicto de intereses) con su labor como legislador, y se descubrió que llevaba años usando estos títulos inflados y falsos no solo para este puesto, sino también en materiales de campaña y bios oficiales.
Cuando se destapó el pastel –gracias a la presión externa que cuestionó la legitimidad de la ‘Pacific Western University’ de Smith (que no debe confundirse con la universidad real)–, la junta quedó con cara de tontos. Parece que nadie se molestó en hacer un control de calidad decente antes de contratar a un tipo con un currículum tan sospechosamente brillante. Es la viva prueba de que, a veces, la audacia y la fe ciega de los demás son los mejores aliados para ascender. Aunque la historia es de 2013, nos recuerda que las titulitis de pega son un clásico atemporal en la política.
