
En un giro de los acontecimientos que ni el mejor guionista de Hollywood habría imaginado, una mujer del condado de Prince George, en Maryland (Estados Unidos), ha descubierto que el karma, a veces, viene en forma de billete de lotería y con un cero detrás del cinco, ¡y tres ceros más, para que no falte de nada! Resulta que nuestra protagonista, que ha preferido mantener su identidad en el anonimato (y no es para menos, con tanto rasca y gana rondando), se había portado de maravilla con una amistad, echándole un cable en un momento de necesidad. ¿Y cómo le pagaron? Pues no con un «gracias» y un abrazo, que también, sino con un humilde billete de lotería de rasca y gana de cinco dólares.
El billete en cuestión era un ‘Cash Is King’, que traducido vendría a ser ‘El dinero es el rey’, y la verdad es que no podría haber tenido un nombre más acertado para la ocasión. La mujer, que según sus propias palabras no suele comprar este tipo de boletos, lo rascó sin demasiadas expectativas, como quien abre un paquete de pipas. Pero, ¡ay, amigos!, qué equivocada estaba. La emoción debió ser de infarto cuando se dio cuenta de que ese pequeño cartón con el que había sido obsequiada escondía la friolera de 50.000 dólares, que al cambio y con la inflación, seguro que ya parecen un poquito menos, pero sigue siendo un dineral.
«No me lo podía creer», dijo la afortunada ganadora a los responsables de la Lotería de Maryland, añadiendo que le llevó un buen rato asimilar lo que sus ojos veían. Y es que no es para menos, pasar de un simple gesto de agradecimiento a tener un premio que te soluciona unas cuantas hipotecas, o al menos te da para unas vacaciones de ensueño, no es algo que ocurra todos los días. La ganadora ya tiene planes para su recién adquirido botín: quiere usar el dinero para pagar unas cuantas facturas, que eso siempre viene bien, y luego, ¡a por un buen viaje! Porque, ¿quién necesita un ramo de flores o una caja de bombones cuando tienes un rasca y gana que te regala 50.000 pavos y la posibilidad de ver mundo? Esta historia es la prueba viviente de que, a veces, ser una buena persona tiene recompensas de lo más inesperadas y lucrativas.
