Un profesor rompe el Récord Guinness con la calabaza más gigante del planeta

Un profesor rompe el Récord Guinness con la calabaza más gigante del planeta
Travis Gienger, un profesor de horticultura de Minnesota, ha roto el récord mundial Guinness con su calabaza gigante de 1.247 kilogramos, la más pesada de la historia. El vegetal fue presentado en el famoso Festival de Half Moon Bay, California, garantizándole un premio de 30.000 dólares.
0
0

Si alguna vez has pensado que tus calabazas de Halloween eran grandes, espera a conocer la hazaña de Travis Gienger. Este hombre, que además de ser un auténtico Señor de los Vegetales Gigantes, ejerce como profesor de horticultura en Minnesota, se ha coronado como el nuevo campeón mundial al cultivar la calabaza más pesada jamás registrada, destrozando el récord anterior.

La presentación de esta ‘joya’ anaranjada tuvo lugar en el mítico Campeonato Mundial de Pesaje de Calabazas, celebrado anualmente en el Half Moon Bay Art & Pumpkin Festival, en California. La expectación era máxima, y cuando la balanza se detuvo, el resultado fue digno de la historia: 2.749 libras, lo que en cristiano son unos impresionantes 1.247 kilogramos. Para ponerlo en perspectiva, este peso supera lo que podría ser un utilitario pequeño o un rinoceronte joven. Es, literalmente, un camión de calabaza.

Gienger no es un novato en esto de los cultivos descomunales. Este es su segundo título mundial en cuatro años, aunque esta vez ha conseguido superar la marca anterior (que databa de 2021) por casi 21 kilos. Cultivar una calabaza de este calibre no es algo que se haga en un huerto cualquiera. Requiere meses de dedicación, cuidados extremos y, probablemente, algunas conversaciones motivacionales al pie del cultivo.

Lo mejor de todo es la recompensa. Además del orgullo de tener en el jardín la verdura que ha visto el mundo, el premio en metálico es sustancial. A Gienger se le otorgaron 30.000 dólares, una cifra que se calcula a razón de nueve dólares por libra de peso. Parece que la calabaza no solo es gorda, sino que es de oro. Ahora solo falta ver qué uso le da a semejante mole. ¿Sopa? ¿Tartas? ¿Quizás la convierta en una caseta para perros? Las posibilidades son, casi literalmente, infinitas.