Un prestigioso bufete de Wall Street pide perdón al juez por presentar casos inventados por inteligencia artificial

Un prestigioso bufete de Wall Street pide perdón al juez por presentar casos inventados por inteligencia artificial
El prestigioso bufete Sullivan & Cromwell ha tenido que pedir disculpas a un juez tras descubrirse que usaron inteligencia artificial para redactar documentos legales. El problema es que la IA alucinó e inventó sentencias, citas y números que no existían.
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Todos hemos recurrido alguna vez a la ley del mínimo esfuerzo, pero cuando cobras miles de dólares por hora, usar ChatGPT para que te haga los deberes puede salirte muy caro. Esto es exactamente lo que le ha pasado a Sullivan & Cromwell, uno de los bufetes de abogados más prestigiosos y elitistas de Wall Street, que se ha visto obligado a pedir disculpas públicas tras colar documentos repletos de mentiras generadas por inteligencia artificial.

El becario virtual que salió rana

El bochornoso incidente tuvo lugar en la corte de bancarrotas del Distrito Sur de Nueva York. Andrew Dietderich, copresidente del departamento de reestructuración del bufete, tuvo que agachar la cabeza ante el juez Martin Glenn y confesar que no revisaron adecuadamente las citas legales antes de presentar el papeleo oficial.

Letrero del bufete Sullivan & Cromwell

El caso en cuestión no era moco de pavo: representaban a los liquidadores de Prince Global Holdings Ltd., cuyo dueño fue acusado por el mismísimo Departamento de Justicia de dirigir una red de estafas por internet en Camboya. Sin embargo, en lugar de una defensa magistral basada en hechos reales, el juez se encontró con lo que se conoce en el mundillo tecnológico como alucinaciones de IA.

¿Qué se inventó la inteligencia artificial?

La herramienta utilizada por los abogados tuvo un día especialmente creativo y decidió adornar el documento judicial con datos que solo existían en su código fuente:

  • Casos legales falsos: Citó sentencias de juicios que jamás habían tenido lugar.
  • Números de expediente inventados: Códigos y referencias sacados literalmente de la nada para darle credibilidad.
  • Títulos inexactos: Bibliografía jurídica que sonaba muy profesional, pero que era pura ficción literaria.

La humillación ante el bufete rival

Por si quedar en evidencia ante el estrado no fuera suficiente trago, Dietderich confesó que también tuvo que disculparse con los abogados de la contraparte, el bufete Boies Schiller Flexner. Fueron precisamente ellos quienes leyeron el documento, arquearon una ceja y alertaron de que todas esas brillantes citas legales eran un completo despropósito. Un fallo imperdonable que obligó a Sullivan & Cromwell a enviar un documento corregido, donde tuvieron que subsanar y reescribir frases enteras de principio a fin.

«Lamentablemente, este proceso de revisión no identificó las citas inexactas generadas por la IA, ni tampoco otros errores que parecen haber sido el resultado total o parcial de un fallo manual», reconoció el abogado.

Aunque parezca una comedia, este ridículo monumental no es un caso aislado. Las bases de datos que rastrean este tipo de locuras judiciales apuntan a que ya hay más de 330 ejemplos de abogados estadounidenses que se han pasado de modernos confiando a ciegas en la inteligencia artificial. A partir de ahora, más de un socio senior con traje caro se lo pensará dos veces antes de pedirle a una máquina que le gane un juicio.