Un policía aparca ‘a lo loco’ en las vías del tranvía de Toronto

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¡Menudo bochorno! En lo que parece una escena sacada de una comedia de enredos, un coche de policía de Toronto decidió tomarse una excursión por su cuenta y acabar, ni más ni menos, que atascado en las vías del tranvía. La cosa ocurrió en la bulliciosa intersección de College St. y Spadina Ave., donde el tráfico ya suele ser un circo, pero no esperábamos este tipo de espectáculo. Parece que el protagonista involuntario fue un vehículo de la policía de Toronto.

Según cuentan los cotilleos de la ciudad, un agente de la policía se bajó del vehículo la mañana del jueves, y, en un despiste que le costará más de una broma en comisaría, parece que se le «olvidó» echar el freno de mano. ¡Y claro, el coche, con total libertad, decidió que era su momento de brillar! Empezó a rodar tranquilamente hasta que se encontró con las dichosas vías del tranvía y, ¡zas!, ahí se quedó, como un pato mareado, incapaz de seguir adelante o retroceder.

Aunque la imagen pueda parecer el inicio de una persecución de película (pero sin persecución, ni película, ni siquiera conductor), la policía ha confirmado que fue un «incidente de un solo vehículo» y, lo más importante, ¡sin heridos! Que ya bastante teníamos con la vergüenza pública que supone tener un coche de patrulla atascado en las vías como si fuera un turista despistado intentando aparcar en un sitio imposible.

El pobre coche, varado como una ballena en el desierto, no solo se ganó la mirada atónita de los transeúntes, sino que también provocó un auténtico jaleo en el servicio de transporte público. Las líneas 506 College y 510 Spadina tuvieron que ser desviadas, causando «algunos retrasos» que, seamos sinceros, en hora punta seguro que fueron «muchos, muchos retrasos» para los sufridos viajeros que veían cómo su tranvía no pasaba, ¡y todo por un coche de policía rebelde!

Menos mal que la Toronto Transit Commission (TTC) acudió al rescate, como siempre, para mover el vehículo y devolver la normalidad a las vías. Imaginamos la cara del agente cuando vio su ‘compañero’ de patrulla jugando a ser tranvía y la cara de los responsables del transporte público. ¡Un auténtico ‘fail’ que seguramente se convertirá en la anécdota del año en la comisaría! La próxima vez, que le pongan ruedas con tope, por si las moscas, o mejor aún, ¡que no se olvide del freno de mano!