Un pitón gigante se toma un refrescante chapuzón en una piscina australiana

Un pitón gigante se toma un refrescante chapuzón en una piscina australiana
Una familia en Coolum, Australia, descubrió con sorpresa a una pitón alfombra de dos metros dándose un baño en su piscina. Los expertos de Sunshine Coast Snake Catchers 24/7 acudieron al rescate para lidiar con el reptil, que no estaba muy contento con la interrupción de su spa improvisado, antes de reubicarlo de forma segura.
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Imagina la escena: un soleado día en Coolum, en la idílica Sunshine Coast de Australia, la familia se prepara para un chapuzón mañanero en su piscina, ansiando aliviar el calor. Todo parece normal hasta que, ¡zas!, un invitado inesperado emerge de las profundidades (o al menos de la superficie del agua).

En lugar del habitual flotador de flamenco o la pelota de playa, lo que encontraron fue a una majestuosa, aunque bastante grande, pitón alfombra. Y cuando decimos «grande», nos referimos a unos dos metros de pura musculatura reptiliana. Imagina el susto. Uno se espera un ganso, quizá un canguro curioso, pero ¿una serpiente del tamaño de un humano adulto disfrutando de tu piscina privada?

La familia, que con razón decidió posponer su baño, llamó a los profesionales: Stuart McKenzie y su equipo de Sunshine Coast Snake Catchers 24/7. Y es que, seamos sinceros, por mucho que amemos la naturaleza, lidiar con un pitón cabreado en tu propia casa no es para cualquiera.

Stuart, un veterano en estas lides, llegó al lugar. La pitón, que según él mismo relató, estaba «bastante estresada» (probablemente por tener que compartir su recién descubierto paraíso acuático), no se lo puso fácil. Se estaba dando un baño tan a gusto, ¡cómo para que la molesten! Tras un forcejeo que llevó a la serpiente del agua a la terraza y de ahí al jardín, Stuart logró finalmente capturarla con su herramienta especial. El reptil, que parecía protestar a cada segundo, fue finalmente metido en un saco, listo para ser reubicado en un lugar más apropiado para su especie, lejos de los bañistas desprevenidos.

Así que, la próxima vez que te quejes de que tu vecino se ha colado en tu piscina, piensa en esta familia australiana. La suya fue una invasión mucho más… reptiliana. Una anécdota inolvidable que, estamos seguros, contarán en todas las barbacoas.