Un pirómano ‘multitarea’ siembra el caos en Dallas

Un pirómano 'multitarea' siembra el caos en Dallas
Un hombre en Dallas, Texas, fue arrestado por presuntamente iniciar un incendio, luego apuñalar una boca de riego y lanzar ladrillos a los bomberos que acudieron a extinguirlo. Un combo de delitos surrealista que dejó a las autoridades perplejas y sin heridos.
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Prepárense, porque la historia que os traemos hoy desde Dallas, Texas, es de esas que te hacen levantar una ceja y pensar: «¿En serio?». Y sí, en serio. Parece que algunos se toman el concepto de ‘complicarse la vida’ un poco demasiado al pie de la letra, o directamente, deciden que un delito por sí solo es demasiado aburrido.

Nuestro protagonista en esta comedia de errores (para él, claro) es James William Jones, de 55 primaveras. La cosa empezó, como suelen empezar estas cosas, con un incendio. Temprano el domingo por la mañana, los equipos de Dallas Fire-Rescue recibían un aviso por un fuego en la cuadra 4100 de la calle Herschel. Hasta aquí, todo normal en el día a día de un bombero.

Pero la normalidad, amigos, duró poco. Los bomberos ya se dirigían al lugar cuando un testigo les avisó de algo… peculiar. Un tipo, presuntamente Jones, huía del lugar del incendio. ¿Y qué hizo a continuación este alma inquieta? Pues ni corto ni perezoso, decidió que una boca de riego, ese inocente y útil objeto, le había mirado mal. Acto seguido, la emprendió a puñaladas con ella. Sí, habéis leído bien: ¡apuñaló una boca de riego con un cuchillo repetidamente! Suponemos que quería dejar claro quién mandaba en la calle.

Pero la fiesta no terminó ahí. Cuando los valientes bomberos llegaron para hacer su trabajo y sofocar el incendio (y quizás a la boca de riego herida), Jones tenía preparada una ‘cálida’ bienvenida. Según las acusaciones, el señor Jones empezó a lanzarles ladrillos como si estuviera en un campeonato de lanzamiento de peso olímpico, pero con ladrillos y contra personas que intentan salvar propiedades. Por si no fuera suficiente, se dice que también los amenazó con un palo de metal, quizás para variar la munición o porque el arsenal de ladrillos se le agotaba.

Para fortuna de todos, y aquí es donde el humor negro se tiñe de alivio, ningún bombero resultó herido en este surrealista ataque. Finalmente, Jones fue puesto bajo custodia, lo que, imaginamos, fue un alivio para los bomberos y para las bocas de riego de la zona.

Ahora, James William Jones enfrenta cargos por incendio provocado y agresión con agravantes a un funcionario público. Desde luego, no se le puede acusar de falta de imaginación a la hora de acumular delitos. Nos quedamos a la espera de ver si, además de un abogado, le asignan un buen guionista de cine. ¡Menudo personaje!