
Si alguna vez has suspendido el examen práctico de conducir, prepárate para que tu orgullo sufra un duro golpe. Conoce a Blub, un pequeño pez dorado que no solo ha conseguido ponerse al volante, sino que acaba de batir todo un Récord Guinness en la televisión italiana.
De la pecera a la pista de carreras
Todo comenzó cuando Thomas de Wolf, un ingeniero informático de los Países Bajos, decidió que su trabajo diario era demasiado monótono. En lugar de aficionarse al pádel o hacer pan de masa madre, De Wolf pensó:
«¿Y si convierto a un pez dorado en el conductor más insólito del mundo?»
Dicho y hecho.
Para lograr esta proeza, el ingeniero diseñó un sistema digno de una película de ciencia ficción, pero con un toque muy animal. Así es como funciona el pez-móvil:
- Un tanque de agua descansa sobre un pequeño chasis motorizado.
- Una cámara con sensor de movimiento rastrea constantemente a Blub.
- Al ser un pez de un color rojo brillante, la cámara detecta sus movimientos con gran precisión.
- Si Blub nada hacia la derecha, el coche gira a la derecha; si nada hacia atrás (sí, la marcha atrás también cuenta), el coche retrocede.
Un Récord Guinness en horario de máxima audiencia
El gran momento tuvo lugar en el programa italiano Lo Show Dei Record en Milán. Bajo la atenta y severa mirada de Sofia Greenacre, jueza oficial de Guinness, nuestro escamoso amigo se puso a los mandos.
El objetivo era superar la distancia mínima de cinco metros en 60 segundos. ¿El resultado? Blub pulverizó la marca viajando la friolera de 12,28 metros. Y todo esto, como te puedes imaginar, simplemente nadando a su rollo dentro del acuario, ajeno a que estaba haciendo historia automovilística.
El presentador del programa, Gerry Scotti, resumió la hazaña a la perfección calificándola de «muy dulce y muy futurista».
¿Una locura con fines médicos?
Aunque ver a un pez dominar el asfalto (o el plató de televisión) nos saca una sonrisa, el trasfondo de este invento va más allá del puro espectáculo. De Wolf quería demostrar que la tecnología no siempre tiene que ser aburrida o seria para resultar innovadora.
De hecho, este peculiar sistema de sensores de movimiento podría adaptarse en un futuro para ayudar a personas con problemas de movilidad severos. Así que sí, el coche de Blub podría ser el primer paso hacia una tecnología mucho más accesible.
Ahora solo nos queda una duda que el propio De Wolf dejó caer tras recibir el premio: «¿Cómo le explico ahora a Blub que tiene un título de récord mundial?». Esperemos que al menos no le suban la póliza del seguro.
