
Pobre diablo de viajero. Resulta que un hombre indio, todo ilusionado con su viaje a EE. UU., se encontró con que su sueño americano se evaporaba más rápido que un espray de lavanda en pleno verano. ¿La causa? El perfume. Sí, el perfume que se había echado o llevaba en el equipaje, porque claro, uno quiere oler a gloria bendita cruzando el charco y dejar una estela memorable al entrar en el país de las oportunidades.
El hombre fue interceptado en la aduana por la Guardia de Fronteras y, tras un control rutinario, los agentes yanquis se pusieron nerviosos. Creían haber encontrado el botín del siglo, un cargamento digno de una serie de Netflix sobre tráfico de drogas: supuestamente, opio. Los oficiales, en su infinito celo, procedieron a la pertinente inspección y al ‘testeo’ del contenido.
La realidad, por supuesto, era mucho menos cinematográfica: se trataba de su frasco de perfume de marca, probablemente de esos que cuestan un riñón y medio y que, por su alta concentración, pueden tener texturas engañosas. Pero a los agentes, con su olfato de sabueso y sus métodos científicos (presumiblemente un kit de prueba de drogas de los chinos), les dio positivo para sustancias prohibidas.
Imaginen la escena: el viajero, sudando la gota gorda, intentando explicar que aquello era ‘Eau de Toilette by X Brand’, una fragancia de diseño y no un estupefaciente, mientras el agente, con cara de haber pillado a Pablo Escobar, le espetaba que eso era puro opio en sus narices. El desenlace fue inmediato y drástico.
Aunque el hombre juró y perjuró que solo quería oler bien, la inflexible burocracia estadounidense no entiende de sutilezas olfativas ni de frascos sofisticados. Su visado fue revocado en el acto y fue enviado de vuelta a casa, todo por querer ir perfumado. Un claro ejemplo de que, a veces, cruzar una frontera es como participar en un malentendido de película de los hermanos Marx. La moraleja es clara: quizás la próxima vez, un desodorante de barra sea la opción más segura. O, mejor aún, un perfume que no huela a contrabando.
