
En un giro de acontecimientos que haría sonrojar a cualquier millonario recién ascendido, el Pastor Creflo Dollar, cabeza visible de la World Changers Church International, decidió que su vehículo para difundir la palabra de Dios necesitaba una ‘pequeña’ actualización. Y claro, ¿quién mejor para financiar este capricho celestial que sus propios feligreses?
La petición de Dollar fue tan audaz que muchos tardaron en creérsela. El buen pastor, que ya es conocido por su fortuna y estilo de vida opulento, hizo un llamamiento a su rebaño para que contribuyeran generosamente al “Proyecto G650”. Este proyecto no era otra cosa que la adquisición de un flamante y absolutamente necesario Gulfstream G650, una maravilla de la ingeniería aeronáutica valorada en unos escalofriantes 65 millones de dólares.
¿Por qué el cambio? Pues según Dollar, su anterior jet, un Learjet, había sufrido un fallo motor y, seamos sinceros, un hombre de su calibre no puede arriesgarse a usar líneas comerciales o, peor aún, un avión de segunda mano. Para garantizar que el mensaje de la iglesia llegara a todos los rincones del planeta sin retrasos ni sustos mecánicos, se necesitaba lo mejor de lo mejor.
El plan de recaudación era un modelo matemático digno de Wall Street. Dollar tiene una congregación estimada en 200.000 personas. Si cada uno de esos fieles lograba desembolsar la módica suma de 10.000 dólares en un plazo de tan solo 90 días, la meta se alcanzaría con creces. Una operación de financiación colectiva, pero con el ‘diezmo’ elevado a la enésima potencia. La campaña generó una ola de críticas y mofa a partes iguales en redes sociales, donde muchos sugirieron que la Biblia quizás no mencionaba la necesidad de un turborreactor de alta gama para la evangelización. Mientras tanto, el Pastor Dollar sigue esperando, con su maletín listo y el depósito del G650 prácticamente vacío, la generosidad de sus seguidores.
