Un pastor cristiano en el comité de memoria de las víctimas de los juicios de brujas de Salem

Un pastor cristiano en el comité de memoria de las víctimas de los juicios de brujas de Salem
La ciudad de Salem, conocida por sus juicios de brujas del siglo XVII, ha generado polémica al nombrar a un pastor cristiano para el Comité de Monumentos a las Víctimas. Los críticos ven esto como una ironía histórica mayúscula, recordando el papel de la Iglesia en la persecución original.
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La historia tiene un sentido del humor bastante oscuro, y en Salem (Massachusetts), parece que la administración local ha decidido darle una vuelta de tuerca hilarante a su pasado más traumático. La ciudad, famosa por aquellos terroríficos juicios de brujas del siglo XVII donde se colgaron a inocentes basándose en la histeria religiosa, ha decidido formar un comité dedicado a la memoria y el recuerdo de estas víctimas. Y hasta ahí, todo correcto.

Lo divertido, y lo que ha desatado una oleada de indignación, es quién ha sido el elegido para formar parte de este grupo: un pastor cristiano. Sí, han leído bien. Es como poner al lobo a vigilar el gallinero, pero con fines conmemorativos y muy solemnes. El nombramiento de este líder religioso para el Comité del Monumento a las Víctimas de los Juicios de Brujas ha hecho que muchos se pregunten si se trata de un chiste de mal gusto o de una profunda falta de sensibilidad histórica.

Los críticos han señalado rápidamente la ironía monumental de la situación. Al fin y al cabo, el clima de fanatismo religioso y la autoridad eclesiástica jugaron un papel central en la persecución y ejecución de estas personas, acusadas falsamente de brujería. Colocar a un representante de la misma institución (aunque moderna y reformada) en un comité cuyo objetivo es honrar a quienes fueron asesinados por ella, huele a sarcasmo histórico de primer nivel.

Los líderes de Salem defienden la elección argumentando que el pastor es un miembro respetado de la comunidad y que su inclusión busca la reconciliación o la diversidad de perspectivas. Sin embargo, para la comunidad local de historiadores y para aquellos que se dedican a la preservación del legado de las víctimas, la decisión es, como mínimo, un bofetón con guante blanco. La polémica está servida: ¿es posible honrar a las víctimas con la presencia de la institución que en su día fue la perseguidora? Parece que en Salem, la respuesta no es tan clara, aunque sí muy divertida para el resto del mundo.