Un pasajero se come su móvil en pleno vuelo a Ibiza y lía la gorda

Un pasajero se come su móvil en pleno vuelo a Ibiza y lía la gorda
Un vuelo de Ryanair de Dublín a Ibiza fue desviado a Palma de Mallorca. Un pasajero, al que se le negó alcohol, supuestamente se zampó su teléfono móvil y, según testigos, hasta su pasaporte. La aerolínea confirmó el incidente con pasajeros conflictivos, causando dos horas de retraso al resto de viajeros.
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Agárrense que vienen curvas, o mejor dicho, desvíos inesperados por culpa de un antojo de lo más peculiar. La historia que nos ocupa tiene como escenario un vuelo de Ryanair, esos de «bajo coste» que a veces te salen más caros en anécdotas. La ruta: de Dublín, la tierra de la cerveza, a Ibiza, la isla de la fiesta. Un trayecto que prometía sol, playa y quizás alguna resaca, pero que acabó con un menú digno de ‘El Hormiguero’: móvil de primero, y de postre… ¿pasaporte?

La cosa empezó a torcerse cuando un pasajero, con evidentes ganas de jarana (o simplemente de hidratarse con algo más fuerte que agua), fue cordialmente invitado a no seguir bebiendo alcohol a bordo. Y claro, si te quitan la bebida, ¿qué haces? ¿Pedir un vaso de agua? ¿Resignarte? ¡Qué va! Nuestro protagonista decidió que, si no podía beber, al menos podía masticar. Y ni corto ni perezoso, supuestamente, se pegó un atracón de su propio teléfono móvil. ¡Tal cual! Como si fuera una manzana, pero con más circuitos que fibra.

Pero la cosa no se quedó ahí. Según algunos testigos, en su frenesí gastronómico, el hombre también decidió que su pasaporte le hacía ojitos y se lo tragó. Imaginamos el ‘crunch’ del móvil y la suavidad del pasaporte bajando por la garganta. Vamos, un festín digno de récord Guinness en el aire. La aerolínea, en un comunicado, confirmó que el vuelo tuvo que ser desviado a Palma de Mallorca «debido a pasajeros disruptivos». «Disruptivos» es una palabra muy educada para «alguien que se está comiendo su móvil en la fila 12 y su amigo va con dos copas de más».

Y es que no venía solo. Un amigo, supuestamente «agresivamente borracho», también estaba dando el show. Así que, con dos elementos de circo a bordo, la tripulación tomó la sabia decisión de aterrizar en Palma, donde la policía esperaba con los brazos abiertos (y las esposas preparadas, suponemos). El resto de los pasajeros, que solo querían llegar a Ibiza para disfrutar, tuvieron que esperar un par de horas extra. Eso sí, se llevaron una historia para contar en los chiringuitos, que eso no se paga con dinero.

Aunque no está claro qué fue del móvil (¿se digeriría? ¿se reciclaría internamente?), lo que sí sabemos es que este vuelo de Ryanair pasará a la historia como el del «bocadillo de móvil y pasaporte». Moraleja: en los vuelos, mejor pedir un zumo. O, si no, que sea un móvil de chocolate.