Imaginad la escena: estás tranquilamente en tu granja, disfrutando del paisaje rural de Hale County, Alabama, y de repente, ¡zas! Un paracaídas gigante con un pedazo de equipo de la mismísima NASA decide que tu terreno es el lugar perfecto para un aterrizaje de emergencia. Pues esto es exactamente lo que le pasó a Tony Sullins la semana pasada, que de repente se encontró con un visitante inesperado venido del cielo.
El «regalito» espacial resultó ser una góndola de globo «Supra-Temp», un ingenio lanzado por la NASA el 1 de octubre desde Fort Sumner, Nuevo México. ¿Su misión? Nada menos que estudiar el agotamiento del ozono en la atmósfera, un tema la mar de importante, vaya. Tras un periplo de 13 días surcando los cielos, la góndola y su paracaídas decidieron que era hora de volver a tierra firme, eligiendo para ello el pasto de Sullins.
Cuando Tony descubrió el bulto y se dio cuenta de que no era precisamente una nueva especie de seta gigante, contactó con las autoridades. Desde la NASA le indicaron que no tocase nada y que esperase a que llegara un equipo de recuperación especializado. ¡Menudo marrón tener que vigilar un trasto espacial en tu jardín! Pero tranquilos, la historia tiene un final feliz. El equipo de la NASA llegó el lunes para recoger su «juguete» perdido.
Y aquí viene la mejor parte: la NASA, agradecida por la cooperación y las molestias, le extendió a Sullins un cheque de 500 dólares. ¿Y qué hará nuestro avispado agricultor con este inesperado bonus? Pues lo tiene clarísimo: ¡»para las compras de Navidad»! Así da gusto que te caigan cosas del cielo, ¿verdad? Un regalo caído del cielo, literalmente.
Por si la anécdota no fuera ya curiosa, resulta que no es la primera vez que Alabama se convierte en pista de aterrizaje improvisada para objetos voladores no identificados (aunque en este caso, sí identificados y con sello oficial). En 2017, un globo de Google también decidió hacer una parada técnica en el estado. Parece que por allí el cielo tiene predilección por soltar cosas interesantes. Quién sabe qué nos deparará el próximo aterrizaje sorpresa.




