Un oso ‘tunero’ se cuela en un Subaru y lía la parda en Colorado

Un oso 'tunero' se cuela en un Subaru y lía la parda en Colorado
Un oso, con ganas de aventura, se coló en un Subaru en el condado de Larimer, Colorado. La oficina del Sheriff y Parques y Vida Silvestre de Colorado tuvieron que intervenir para liberar al peludo 'ladrón', que había quedado atrapado. Tras una 'operación rescate' con cuerda, el oso salió ileso, dejando un buen susto y un recordatorio para cerrar bien los coches.
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¡Agárrense, que vienen curvas… o más bien, osos! En Larimer County, Colorado, la semana pasada hubo un incidente que bien podría ser el guion de una comedia de enredo animal. Imaginad la escena: es lunes por la mañana y de repente, la oficina del Sheriff recibe un aviso que no se escucha todos los días: ‘¡Hay un oso metido en un coche!’.

No hablamos de un oso de peluche en el asiento de atrás, no. Nos referimos a un ejemplar de carne y hueso, con garras y todo su pelaje, que se había marcado un atraco de los suyos y se había colado dentro de un Subaru. ¿Un Subaru? Sí, sí, como lo oyes. Parece que el bicharraco tenía gustos refinados o, simplemente, buscaba un sitio calentito y con aire de aventura.

Cuando los valientes agentes del Sheriff de Larimer County llegaron al lugar, la estampa era digna de foto (de hecho, hay foto, y no tiene desperdicio). El oso, tranquilamente encerrado en el vehículo. La puerta del coche estaba cerrada, aunque, por lo visto, no bien ‘cerrada con llave’, lo que nos hace pensar en la increíble habilidad de estos animales para liarla parda sin querer. O queriendo, quién sabe.

Los héroes del día, junto con la gente de Colorado Parks and Wildlife (CPW), se pusieron manos a la obra con una ‘operación rescate’ de lo más ingeniosa. ¿Cómo sacas a un oso de un coche sin que la cosa se ponga fea? Pues con maña y una cuerda, amigos. Uno de los agentes, con pulso de cirujano, logró enganchar la manija de la puerta trasera con una cuerda y, ¡zas!, la abrió.

¿Y qué hizo nuestro oso protagonista? ¿Salir en plan diva, pidiendo aplausos? No, hombre, no. Con la puerta trasera abierta, el astuto animal decidió que la salida más chic era por la puerta delantera del copiloto y se piró patas para que te quiero, sin mirar atrás. Por suerte, nadie salió herido en esta peculiar odisea automovilística, ni el oso ni los agentes que se enfrentaron a la situación con un par.

Desde CPW, aprovechando el ‘susto o sustito’, han lanzado un recordatorio importante (y con toda la razón del mundo): ¡por favor, cerrad bien los coches y las casas! Que no les demos facilidades a nuestros amigos peludos con ganas de explorar y, quién sabe, quizás hasta de llevarse un souvenir o buscar un picnic improvisado. Así que ya sabéis, la próxima vez que aparquéis, echadle un ojo extra a la cerradura, no sea que os encontréis con un inquilino inesperado con más pelo que un Chewbacca.