Un ‘ninja’ cobrador de deudas ataca a un hombre por impago en Pensilvania

Un 'ninja' cobrador de deudas ataca a un hombre por impago en Pensilvania
Un hombre de Schuylkill County (Pensilvania) fue agredido por un individuo ataviado con un disfraz completo de ninja: ropa negra, pintura facial y máscara. El agresor, identificado como Zachary T. Stitzer, confesó a la policía que su objetivo era cobrar una deuda pendiente, lo que le valió cargos graves de asalto.
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Olvídese del burofax o del matón de gimnasio. En Schuylkill County, Pensilvania, la gestión de cobros ha alcanzado un nuevo y ridículo nivel de dramatismo de serie B. El protagonista de esta extravagante historia es Michael Moyer, quien sufrió un ataque inesperado que bien podría haber salido de una mala película de artes marciales. Moyer denunció a la policía haber sido abordado y golpeado brutalmente por un individuo que no iba de traje, sino vestido de cabeza a pies como un ninja.

Según la descripción que Moyer dio a las autoridades, no se trataba de alguien con una sudadera oscura. Hablamos del ‘paquete completo’: el agresor iba ataviado con ropa totalmente negra, se había aplicado pintura de camuflaje en la cara y, para rematar, llevaba una máscara que cubría parte de su rostro. El encuentro fue de todo menos amistoso, resultando Moyer con puñetazos y un corte considerable en el brazo. Vamos, que el ‘ninja’ no se anduvo con chiquitas.

La gran pregunta que la policía se hacía era: ¿Quién diablos se pasea por el Condado de Schuylkill aplicando el código del ‘shinobi’ para solventar disputas? El misterio duró poco. Los agentes identificaron y detuvieron a Zachary T. Stitzer, quien rápidamente echó por tierra cualquier teoría sobre sectas secretas o maestros de la katana al confesar el verdadero y mundano motivo de su indumentaria y el asalto. Stitzer admitió que, efectivamente, él era el individuo disfrazado de guerrero de las sombras. ¿La motivación? Moyer le debía dinero.

Así es, Stitzer decidió que la forma más eficiente y profesional de recuperar su capital era transformarse en un supervillano de bajo presupuesto y aplicar métodos de intimidación ninja. Por supuesto, las autoridades no compartieron su visión sobre la gestión de impagos. Stitzer fue acusado de asalto agravado, asalto simple, acoso y temeridad con riesgo para otros. Parece que el código de honor de los samuráis no contempla un ‘pack’ de cargos penales tan extenso. La próxima vez, quizás debería probar con una llamada telefónica.