Un ministro indio declara la guerra a la canción infantil Johnny Johnny por enseñar a mentir

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A lo largo de la historia, los políticos han declarado la guerra a todo tipo de amenazas: la inflación, la pobreza, el cambio climático… y ahora, a las canciones infantiles. Y es que un ministro del estado de Uttar Pradesh, en la India, ha decidido poner en el punto de mira a un enemigo público que lleva años infiltrado en nuestras guarderías.

El oscuro secreto criminal de Johnny Johnny, Yes Papa

Si tienes hijos, sobrinos o simplemente acceso a internet, es probable que la hipnótica cantinela de «Johnny Johnny, Yes Papa» te haya taladrado el cerebro en más de una ocasión. Sin embargo, para este avispado dirigente indio, la pegadiza melodía esconde un peligroso mensaje subliminal que está corrompiendo a la juventud desde la mismísima cuna.

Según el político, la letra de esta canción se dedica, literalmente, a «sembrar las semillas de la deshonestidad» en las tiernas mentes de los más pequeños. Para entender su revolucionaria teoría, analicemos la letra del supuesto delito, paso a paso:

  • El interrogatorio: «Johnny, Johnny» / «Yes, papa» (Hasta aquí, todo correcto. El niño responde a la autoridad de forma educada).
  • El delito flagrante: «Eating sugar?» / «No, papa» (¡Ajá! Primer acto de perjurio. Johnny miente descaradamente sobre su ingesta clandestina de azúcar).
  • La confirmación del engaño: «Telling lies?» / «No, papa» (El niño se reafirma en su falsedad, mostrando unos preocupantes rasgos de sociopatía infantil y nulo remordimiento).
  • El desenlace fatal: «Open your mouth» / «Ha, ha, ha!» (Al ser pillado con las manos en la masa, Johnny no pide perdón, sino que se ríe a carcajadas en la cara de su padre).

Menos rimas occidentales y más moralidad tradicional

El surrealista argumento del ministro sostiene que, en lugar de memorizar estos versos que fomentan el engaño y la burla hacia los progenitores, los niños deberían ser educados de otra forma. En su opinión, hay que apostar por historias, poemas y cánticos tradicionales de la cultura india que promuevan valores de respeto, honestidad y rectitud moral, alejándolos de las nefastas influencias occidentales representadas por un niño adicto a la sacarosa.

Lejos de provocar una reflexión profunda, la extravagante declaración del dirigente se ha vuelto completamente viral, desatando una oleada de bromas en las redes sociales. Al fin y al cabo, si empezamos a analizar con lupa el folclore infantil, puede que acabemos prohibiendo a Caperucita Roja por hablar con desconocidos en el bosque o multando a Los Tres Cerditos por no tener las licencias de obras en regla para edificar sus casas.