
Imagina la escena: estás en tu oficina, intentando gestionar los asuntos del país, y de repente te toca desmentir que tu gobierno tiene un plan secreto para ‘deshacerse’ de millón y medio de tus propios ciudadanos. Pues eso es exactamente lo que le ha pasado a la pobre Carla Qualtrough, Ministra de Empleo, Desarrollo de la Fuerza Laboral e Inclusión de la Discapacidad de Canadá. Sí, has leído bien. En un giro de los acontecimientos digno de una comedia negra, la ministra se vio obligada a dejar claro, con total rotundidad, que no, el gobierno canadiense no tiene entre sus planes eutanasiar a 1.5 millones de personas con discapacidad. Ni un solo plan, ni un solo canadiense en el punto de mira para tal barbaridad.
Todo este embrollo surrealista surgió durante una reunión del comité parlamentario, cuando un diputado conservador, Mike Macgregor, soltó la bomba. Citando un informe de la ONU, Macgregor preguntó, ni corto ni perezoso, qué pensaba hacer el gobierno para evitar que esos «1.5 millones de canadienses con discapacidad sean eutanasiados por falta de apoyo». La cara de la ministra debió ser un poema, porque acto seguido tuvo que aclarar que la premisa de la pregunta era, para decirlo suavemente, «totalmente incorrecta».
Vamos a poner un poco de contexto a este despropósito. La ONU sí que había emitido un informe donde expresaba preocupación por el sistema de ‘muerte asistida médicamente’ (MAID, por sus siglas en inglés) de Canadá. El informe sugería que las salvaguardias podrían no ser suficientes y que, en algunos casos, personas con discapacidad podrían verse empujadas a elegir la MAID no tanto por su condición médica insoportable, sino por la falta de apoyo social o sanitario. También mostraban inquietud por la expansión de la MAID para incluir la enfermedad mental como única condición (algo que, por cierto, ya se ha retrasado).
Pero de ahí a que Canadá esté planeando una especie de ‘Operación Limpieza’ de su población con discapacidad… hay un trecho sideral. La ministra Qualtrough fue tajante: «Canadá no tiene absolutamente ningún plan de eutanasiar a nadie, y mucho menos a 1.5 millones de personas». Y añadió que la MAID es una opción personal para aquellos que sufren de manera insoportable por una condición médica grave e incurable, y que existen «salvaguardias muy estrictas».
Así que, para que quede claro y no haya lugar a dudas: el gobierno canadiense no está tramando ningún genocidio silencioso. Simplemente tienen un sistema de ayuda médica para morir que está bajo escrutinio internacional por sus salvaguardias y su expansión, y un político que, quizás, interpretó un informe de la ONU con un toque demasiado dramático. Un pequeño malentendido que obligó a una ministra a hacer una de las aclaraciones más extrañas de su carrera. ¡Menudo país!
