Un mapache fiestero se ‘despista’ en un baño de restaurante en Virginia

Un mapache fiestero se 'despista' en un baño de restaurante en Virginia
Un trabajador de Kitchen 64 en Richmond, Virginia, encontró un mapache inconsciente en el baño. Se cree que el animal se emborrachó tras comer manzanas silvestres fermentadas y se coló por un falso techo. Los servicios de control de animales intervinieron para su posterior liberación en la naturaleza, cerrando así su peculiar 'fiesta' de Halloween.
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¡Imagínate la escena! Mañana del 1 de noviembre en Richmond, Virginia. Un empleado del restaurante Kitchen 64 entra a revisar los baños, y en lugar de encontrar los típicos restos de una noche de fiesta humana, se topa con un espectáculo digno de una comedia de enredo animal: un mapache, sí, un mapache de carne y hueso (y quizás con un ligero dolor de cabeza), completamente desmayado dentro de un cubículo.

El pobre animalito estaba tan doblado que casi parecía una persona después de una farra épica. Los compañeros del restaurante, ni cortos ni perezosos, llamaron a los servicios de control de animales para lidiar con el inesperado cliente. Mike O’Connor, el gerente del Kitchen 64, no pudo evitar especular con humor sobre el percance. «Debió de tener una noche salvaje», bromeó O’Connor, sugiriendo que el mapache se había «ido de fiesta a lo grande».

Pero, ¿cómo llegó este intrépido explorador nocturno hasta ahí y, más importante, cómo acabó en ese estado etílico? La teoría más extendida, y la que tiene más sentido, es que el mapache se coló por una baldosa suelta del techo. Una vez dentro, la investigación apunta a que su embriaguez se debió a una indigestión de manzanas silvestres fermentadas, probablemente cangrejos, que se encontraban cerca del local. Un tentempié un tanto peligroso, ¡resulta que los bichos también pueden pasarse con la sidra!

El teniente Randy Rambo, de los servicios de control de animales, fue el encargado de poner fin a la juerga del pequeño mamífero. El mapache fue retirado del restaurante y, por suerte para él y para el mundo salvaje, fue liberado sano y salvo de nuevo en su hábitat natural, probablemente con una resaca de órdago y prometiéndose no volver a tocar una manzana fermentada en su vida. Una historia que demuestra que no solo los humanos tienen sus momentos de «demasiada fiesta».