Un mapache con resaca se desmaya en el baño de un restaurante de Virginia

Un mapache con resaca se desmaya en el baño de un restaurante de Virginia
Un mapache ha sido hallado inconsciente en el baño de un restaurante en Viena, Virginia, tras darse un festín con manzanas cangrejo fermentadas. La dueña del local, creyéndolo herido, llamó a la policía. Los agentes confirmaron que el animal estaba "simplemente borracho", durmió la mona y fue liberado ese mismo día.
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La jornada laboral en Anita’s New Mexico Style Mexican Restaurant, en la pintoresca localidad de Viena, Virginia, comenzó el pasado 2 de octubre con una sorpresa mayúscula y de lo más peculiar. Anita Black, la dueña del establecimiento, se disponía a abrir las puertas de su negocio como de costumbre cuando se topó con un «cliente» inesperado y en un estado bastante… comprometido.

Al entrar al baño de su local, Anita descubrió a un mapache recostado contra el inodoro, con la cabeza bamboleándose como si hubiese pasado la noche entera de juerga. «Pensé que estaba herido», confesó Anita, preocupada por el estado del pequeño mamífero. Su primera reacción fue, obviamente, contactar con las autoridades para que evaluaran la situación.

Poco después, los agentes de la Policía de Protección Animal del Condado de Fairfax llegaron a la escena del «crimen». Tras una breve inspección del «paciente», la conclusión a la que llegaron fue tan insólita como divertida: el mapache no estaba herido ni enfermo, ¡estaba completamente borracho! Al parecer, el animal había tenido una fiesta particular e improvisada con una buena ración de manzanas cangrejo fermentadas de un árbol cercano. Sí, has leído bien. La fruta, al fermentar, produce alcohol, y nuestro amigo peludo no tuvo reparos en darse un buen atracón, con las consecuencias etílicas que ello conlleva.

La agente de policía llamó a Anita para comunicarle el diagnóstico, y la respuesta de la dueña fue un mix de incredulidad y carcajadas: «Me dijo: ‘Creo que tu mapache está simplemente borracho’, y yo le contesté: ‘¡Dios mío, qué divertido!'». Y no es para menos. ¿Quién se espera un mapache con resaca en el baño de su restaurante un lunes por la mañana?

La solución para esta pequeña «emergencia» etílica fue tan sencilla como esperar. El mapache, con la supervisión de los agentes, se tomó su tiempo para «dormir la mona» y recuperarse del subidón frutal. Una vez sobrio y listo para volver a sus andanzas nocturnas (esperemos que con más moderación en el consumo de frutas), fue liberado ese mismo día en un lugar seguro.

La historia del mapache borracho de Viena se ha convertido, como era de esperar, en la anécdota del pueblo y un recordatorio hilarante de que la naturaleza siempre encuentra formas de sorprendernos, incluso cuando decide pasarse con la bebida. Quién sabe, quizás este mapache aprenda la lección o se convierta en el «personaje» del barrio conocido por sus excesos. Lo que está claro es que su visita al baño de Anita’s será difícil de olvidar.