Un jefe desata el caos en la oficina tras gritar la palabra patata a su empleado irlandés de forma compulsiva

Un jefe desata el caos en la oficina tras gritar la palabra patata a su empleado irlandés de forma compulsiva
Un surrealista caso de acoso laboral ha captado la atención de la BBC. Un directivo decidió que la mejor forma de comunicarse con su empleado de origen irlandés era gritándole repetidamente la palabra «patata». Un ataque basado en viejos estereotipos que roza el absurdo más absoluto.
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Todos hemos tenido jefes peculiares. Algunos son adictos a las reuniones que podrían haber sido un simple correo electrónico, y otros tienen la fea costumbre de robar el almuerzo ajeno en la nevera de la oficina. Sin embargo, gracias a un reciente y surrealista reporte de la BBC News, acabamos de conocer a un superior que ha llevado los conflictos corporativos a un nivel tan extravagante como vegetal.

Edificio de la BBC News reportando el suceso

El ataque de la patata voladora (verbalmente hablando)

La noticia se resume en una premisa que parece sacada directamente de un sketch de comedia británica: un directivo se dedicó a gritarle repetidamente la palabra «potato» (patata) a uno de sus empleados. ¿El profundo motivo detrás de esta obsesión con los tubérculos? El trabajador en cuestión tiene la nacionalidad irlandesa.

Para aquellos menos versados en la historia europea, la asociación entre Irlanda y las patatas es un estereotipo tan antiguo como rancio, derivado de la histórica hambruna del siglo XIX. Usarlo en pleno siglo XXI como arma arrojadiza en medio del entorno de trabajo es, además de bastante ofensivo, de una falta de madurez y originalidad verdaderamente alarmantes.

«De todos los insultos posibles en el vasto y rico diccionario anglosajón, elegir ‘patata’ para increpar a un profesional es una decisión que roza la genialidad de lo absurdo.»

Fases de reacción ante un ataque de tubérculos

Podemos imaginar perfectamente las etapas por las que pasó este trabajador ante la extraña fijación de su jefe. Seguramente el proceso mental en su mesa de trabajo fue algo parecido a esto:

  1. Confusión inicial: Pensar que el jefe simplemente tiene un fuerte antojo de patatas fritas para el almuerzo y lo está compartiendo con el mundo.
  2. Incredulidad: Darse cuenta de que el grito va dirigido exclusivamente hacia él y es una burla directa a su herencia cultural.
  3. Aceptación y denuncia: Armarse de paciencia para redactar el correo electrónico más surrealista de la historia destinado al departamento de Recursos Humanos.

El límite del humor en el entorno laboral

Aunque la anécdota suene a chiste malo y sea casi imposible no soltar una carcajada al leer el titular en redes sociales, la realidad detrás del suceso expone cómo los clichés nacionales más vagos siguen presentes en el mundo empresarial. Eso sí, en este caso particular, ejecutados con el nivel intelectual de un niño de cinco años en la hora del patio.

Sin duda alguna, este caso tiene ganado un puesto de honor en el ranking de las noticias laborales más disparatadas. Nos quedará siempre la gran duda de si el empleado afectado llegó a responder alguna vez lanzando un puré instantáneo a la cara de su superior, o si simplemente optó por la aburrida pero siempre efectiva vía legal contra el que ya es conocido en internet como el terror de los huertos.