Un ‘influencer’ de TikTok la lía parda y le sale carísima la broma: 17.5 millones de dólares

Un 'influencer' de TikTok la lía parda y le sale carísima la broma: 17.5 millones de dólares
Un TikToker conocido como Miro Forrest ha sido sentenciado a pagar 17.5 millones de dólares a su antiguo mánager, Eric Van Velzen. El 'influencer' organizó un falso secuestro en casa de Van Velzen como venganza por querer finalizar su relación laboral, lo que provocó una intervención policial de SWAT. La broma, conocida como 'swatting', le costó al mánager graves problemas y a Forrest una fortuna.
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¿Recordáis esa máxima de que ‘las bromas, cuantas menos, mejor’? Pues hay gente que no aprende. Y si eres un ‘influencer’ con millones de seguidores, parece que la tentación de liarla parda es aún mayor. Prepárense para la historia de Miro Forrest, un TikToker que ha logrado que su broma más sonada (y, atención, peligrosa) le salga por el módico precio de 17.5 millones de dólares. Sí, han leído bien.

Todo comenzó una fría noche de enero de 2021, concretamente en Chandler, Arizona. Miro Forrest, más conocido en el mundo virtual como ‘MiroShot’ y con una base de fans que superaba los dos millones, decidió que era buena idea gastarle una ‘bromita’ a su mánager, Eric Van Velzen. ¿El detonante? Eric quería poner fin a su relación laboral con Miro, harto de su supuesto consumo de drogas y su comportamiento, digamos, ‘errático’. Y claro, a un ‘influencer’ eso no le sienta nada bien.

Así que, ni corto ni perezoso, Forrest cogió el teléfono, camufló su número y llamó al 911. ¿El cuento que soltó? Que Eric Van Velzen, de 41 años, estaba reteniendo a su mujer y a su hijo como rehenes en su propia casa, que le había pegado un tiro a su esposa, que amenazaba con suicidarse y que, para rematar, iba hasta arriba de cocaína. Una llamada de lo más tranquila, vaya.

¿El resultado? Lo que se conoce como ‘swatting’. En cuestión de minutos, la casa de Van Velzen se convirtió en el escenario de una película de acción. Un equipo táctico SWAT y varios agentes de policía armados rodearon la vivienda. Imaginen la escena: te despiertan a la fuerza, te sacan de tu casa esposado, te interrogan durante horas… Y todo mientras tu familia, también interrogada y aterrada, no entiende qué demonios está pasando.

Pero la cosa no se quedó ahí. Las consecuencias para Eric Van Velzen fueron devastadoras. No solo sufrió un shock brutal ese día, sino que la experiencia le dejó secuelas muy serias: estrés postraumático, depresión, ansiedad… Su reputación profesional se fue por el retrete, perdiendo clientes importantes que no querían líos. La situación fue tan insostenible que Eric y su familia tuvieron que hacer las maletas y mudarse de Arizona, buscando un poco de paz lejos de aquel infierno.

Por supuesto, Miro Forrest no se fue de rositas en lo criminal. Se declaró culpable de hacer una falsa denuncia y le cayeron 23 días de cárcel (un chiste, visto lo visto) y tres años de libertad condicional. Pero la verdadera estocada llegó con la demanda civil que le interpuso Van Velzen. Un jurado federal, tras escuchar todas las pruebas, dictaminó que Forrest debía pagarle a su mánager la friolera de 17.5 millones de dólares. De esa cantidad, 10 millones son por daños punitivos (para que aprenda) y 7.5 millones por daños compensatorios (para intentar reparar el destrozo emocional, la pérdida de ingresos y el daño a la reputación).

La parte más irónica de esta historia es que, supuestamente, Miro Forrest se declaró en bancarrota en agosto. Así que la pregunta del millón es: ¿conseguirá Eric Van Velzen ver un solo céntimo de esos 17.5 millones?

Esta historia es un recordatorio de que las acciones en internet, y las «bromas» con consecuencias en la vida real, tienen un precio. Y a veces, ese precio es absolutamente desorbitado. Que tomen nota los ‘influencers’ con ganas de llamar la atención: la viralidad es efímera, pero un SWAT en tu puerta, o una deuda de millones, no se olvida tan fácilmente.