Un huésped ‘gamer’ deja un vertedero épico de dos años en su habitación de hotel en Japón

Un huésped 'gamer' deja un vertedero épico de dos años en su habitación de hotel en Japón
Un adicto a los videojuegos en Okinawa (Japón) vivió dos años en un hotel, pagando puntualmente, pero se negó a la limpieza. Al irse, la habitación estaba cubierta por montañas de basura, sobre todo restos de comida. La factura de limpieza ascendió a 7.000 euros.
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Si alguna vez has pensado que tu habitación está un poco desordenada, espera a ver la épica hazaña de un señor en Okinawa, Japón. Este ciudadano, aparentemente un entusiasta (por no decir adicto) de los videojuegos, se propuso un reto logístico que nadie había pedido: convertir una habitación de hotel estándar en el vertedero más rentable del mundo, todo ello sin saltarse un solo pago.

Durante la friolera de dos años, el hombre residió en una habitación de hotel en Okinawa, pagando religiosamente sus cuotas mensuales. El personal sabía que estaba allí, mantenían contacto e incluso le llevaban paquetes. Sin embargo, había una regla de oro: cero limpiezas. El huésped declinaba sistemáticamente cualquier intento de servicio de habitaciones o mantenimiento. Y ahora sabemos por qué.

Cuando finalmente decidió hacer el ‘check-out’, la verdad salió a la luz. Lo que el personal encontró no era una habitación desordenada; era una catástrofe arqueológica, una cueva de gamer llevada a la máxima expresión de la inmundicia. La habitación estaba literalmente enterrada bajo montañas de basura: cientos de botellas de plástico vacías, envases de comida rápida apilados hasta el techo y restos de envoltorios por todas partes. Los vídeos que circulan por redes sociales parecen sacados de una película postapocalíptica.

La principal fuente de estos residuos, según los expertos en la materia (los limpiadores), eran los recipientes de comida y bebida que este huésped consumió incansablemente mientras se dedicaba a sus ‘quests’ virtuales. Hay que reconocer el mérito de que, a pesar de vivir en semejante desorden, mantuviera sus obligaciones financieras al día.

Ahora viene la parte que más duele: la limpieza. Al hotel no le quedó más remedio que contratar un equipo especializado para desenterrar la habitación. La factura de la limpieza, que incluye la retirada del material biológico y, presumiblemente, una terapia para el personal, se estimó en unos 1,2 millones de yenes, lo que se traduce en unos 7.000 euros (¡a pagar por el hotel, por supuesto!). Es el precio a pagar por el alojamiento de larga duración de un ‘hoarder’ con tarjeta de crédito ilimitada para comida a domicilio. El hotel ha confirmado que, al menos, tienen una historia (y una factura) que contar a sus nietos.