Un hombre intenta atracar un banco usando el poder de Jesucristo como arma

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El atraco más bendito de Alaska

La historia criminal está llena de atracadores de bancos que planifican sus golpes al milímetro, usando tecnología punta o armas de asalto. Sin embargo, Deshalon Jelks, un hombre de 35 años de Anchorage, Alaska, decidió innovar apostando por un arsenal mucho más espiritual: su única arma fue el poder y la autoridad de Jesucristo.

Cámara de seguridad del banco mostrando el atraco

Una nota de atraco directa desde el cielo

Los hechos ocurrieron en una sucursal de la Credit Union 1. Jelks se acercó tranquilamente al cajero y le entregó una nota que pasará a los anales de la historia policial por su creatividad. El texto rezaba lo siguiente:

«Tengo un arma. Y esa arma con la que estoy armado es el poder y la autoridad de Jesucristo. Vacía el cajón en un sobre, no hagas sonar la alarma. -Neeclti me envió. -Gracias.»

Lejos de ignorarlo, el empleado del banco debió pensar que era mejor no tentar a la suerte ni a las fuerzas divinas, así que le entregó el dinero. Pero la brillantez del plan maestro de Jelks empezó a desmoronarse apenas cruzó la puerta de salida.

Los cinco fallos técnicos del plan divino

Si atracar un banco en el nombre de Dios ya suena a locura, el desarrollo de la huida no se quedó atrás. Aquí van los detalles más absurdos de este peculiar suceso:

  • El escondite perfecto: En lugar de huir a un paraíso tropical o cambiar de ciudad, nuestro protagonista decidió cruzar la calle e irse a hacer la compra a un Costco.
  • La lluvia de billetes: Cuando la policía de Anchorage lo encontró, se produjo un pequeño forcejeo en el que a Jelks se le cayeron 1.701 dólares al suelo frente a todos los clientes del supermercado.
  • Camuflaje inexistente: Llevaba exactamente la misma ropa que en el vídeo de seguridad del banco y, por si fuera poco, llevaba puesta una pulsera telemática de la policía por delitos anteriores.
  • El motivo real: Tras revisar su teléfono móvil, los agentes descubrieron que poco antes del atraco estaba intentando conseguir metanfetamina, algo que el detenido admitió consumir «con poca frecuencia».
  • La pregunta del millón: De camino a prisión, Jelks tuvo la audacia de preguntar a los agentes si, una vez procesado, le iban a devolver parte del dinero del atraco porque estaba desesperado. Spoiler: la respuesta fue un rotundo no.

Un interrogatorio para enmarcar

Una vez en la comisaría, Deshalon Jelks intentó defender su inocencia con una lógica aplastante. Admitió sin tapujos haber entrado al banco y haber dicho que estaba armado «con la autoridad de Jesucristo», pero negó categóricamente haber llevado un arma física o haberse llevado dinero alguno… a pesar de que los agentes le acababan de recoger los fajos de billetes del suelo del Costco.

Curiosamente, y como giro final digno de película, los registros judiciales mostraron posteriormente que todos los cargos contra Jelks fueron desestimados pocos días después. Parece ser que, al final, ese misterioso ‘Neeclti’ o las altas esferas celestiales sí que le echaron una mano con los tribunales.