Un hombre de Nueva Zelanda, acusado de un bocado de lujo: un colgante Fabergé

Un hombre de Nueva Zelanda, acusado de un bocado de lujo: un colgante Fabergé
Un hombre neozelandés se enfrenta a múltiples cargos, incluyendo una insólita acusación: haberse comido un colgante Fabergé. Daniel James Bennett compareció en el tribunal de Wellington por presuntamente ingerir la joya, además de agredir a agentes de policía, robar en una tienda y dañar un coche patrulla. Permanece en libertad bajo fianza.
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En una de esas historias que te hacen levantar una ceja y pensar «¿en serio?», un hombre de Nueva Zelanda ha sido acusado de un festín un tanto peculiar: haberse zampado nada menos que un colgante Fabergé. Sí, has leído bien. La joya, conocida por su exquisitez y valor incalculable, se convirtió presuntamente en el aperitivo de Daniel James Bennett, de 32 años.

La escena de este surrealista incidente tuvo lugar en la céntrica Lambton Quay de Wellington. Bennett compareció ante el tribunal de distrito local para enfrentarse a una ristra de cargos que dejarían a cualquiera con la boca abierta. Además de la digestión de la joya, se le imputan tres cargos de agresión (dos contra agentes de policía y uno contra un ciudadano), un cargo por hurto en una tienda y, por si fuera poco, un cargo por daños intencionados a un coche de policía. ¡Un combo completo!

Según los detalles que han trascendido, el altercado escaló rápidamente. Bennett fue acusado de morder la mano de un agente, propinar un puñetazo a otro y patear a un miembro del público antes de que se le añadiera la joya a su menú de delitos. Lo más llamativo es que el cargo de «comer un colgante Fabergé» aparece explícitamente en la hoja de acusaciones, lo que sugiere que no es una simple metáfora. ¿Será que el estrés le dio por un tentempié de alta joyería?

Mientras el misterio del colgante digerido sigue sin resolverse, Bennett ha sido puesto en libertad bajo fianza. Su abogado, Emma Scouller, estuvo presente en la corte, pero no se ha declarado ninguna culpabilidad aún. Tendremos que esperar al 12 de octubre, cuando está programada su próxima aparición, para ver si se arroja algo más de luz sobre este peculiar caso. ¿Habrá rastro del colgante? ¿Fue una desaparición mágica o un «delito gastro-joyero»? La expectación es máxima.