Un hombre bate el récord mundial al comer en 18 restaurantes con estrella Michelin en 24 horas

Un hombre bate el récord mundial al comer en 18 restaurantes con estrella Michelin en 24 horas
Un estadounidense ha logrado la hazaña gastronómica definitiva: visitar 18 restaurantes con estrella Michelin en menos de un día. Tras meses de planificación y reservas casi imposibles, batió el récord Guinness gastando unos 500 dólares en una maratón de platos gourmet por todo Nueva York. ¡Menudo empacho de lujo!
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Una maratón gastronómica no apta para estómagos sensibles (ni carteras vacías)

Todos hemos tenido uno de esos días en los que el hambre aprieta y terminamos picando en tres sitios diferentes. Pero lo de este neoyorquino ha llevado el concepto de ir de tapas a un nivel que roza la locura financiera y digestiva. Eric Finkelstein, un exultante aficionado a la buena mesa, ha decidido que la mejor forma de entrar en la historia era a base de alta cocina. Su gesta: batir el Guinness World Record comiendo en el mayor número de restaurantes con estrella Michelin en tan solo 24 horas.

El desafío logístico: más difícil que el Tetris

Si alguna vez has intentado reservar mesa en un restaurante de moda, sabrás que requiere paciencia, insistencia y, a veces, un sacrificio a los antiguos dioses. Ahora, imagina tener que cuadrar 18 reservas en 24 horas. Finkelstein tardó meses en planificar la ruta perfecta por las intrincadas calles de Nueva York. Las reglas de la organización eran de todo menos flexibles:

  • Tenía que consumir al menos una porción de comida (un plato completo) en cada establecimiento.
  • Debía viajar de un restaurante a otro utilizando exclusivamente transporte público o yendo a pie, es decir, nada de chóferes privados para ayudar a bajar la comida.
  • Toda la hazaña debía quedar minuciosamente documentada con recibos, fotos, vídeos y testigos independientes.

«La parte más difícil de todo este reto no fue comer, sino conseguir que todos los restaurantes me dieran una mesa el mismo día y en los horarios exactos que necesitaba», confesó el flamante campeón del buen comer.

Un menú de 500 dólares a contrarreloj

El día del récord, nuestro héroe culinario se embarcó en una odisea que lo llevó desde degustar el caviar más refinado hasta devorar tartares de auténtico lujo, todo cronometrado al milímetro. A diferencia de los habituales comensales que pasan horas saboreando un menú degustación y charlando animadamente, él entraba, pedía su plato, se lo comía con la mayor elegancia que le permitía el reloj y salía pitando hacia su siguiente destino gastronómico.

En total, la broma le salió por unos 500 dólares (sin contar propinas e impuestos), una cifra sorprendentemente razonable si tenemos en cuenta que visitó 18 mecas absolutas de la gastronomía mundial. ¿El truco maestro? Pedir los entrantes o los platos más asequibles de la carta. Al final del día, su estómago había procesado una mezcla digna de estudio científico, pero el anhelado certificado del Guinness World Records ya llevaba su nombre impreso.

¿Vale la pena el empacho de estrellas?

Mientras algunos mortales sueñan con ahorrar durante meses para poder permitirse una sola cena de este calibre, Eric ha demostrado que con una buena hoja de cálculo en Excel, un abono mensual de metro y un metabolismo a prueba de bombas, los límites de la gula humana son prácticamente infinitos. Eso sí, estamos completamente seguros de que, al día siguiente de semejante festín, el nuevo récordman mundial solo quería un caldito suave, un poco de sal de frutas y no moverse del sofá.