Un halcón a sueldo para desalojar palomas de unas placas solares

Un halcón a sueldo para desalojar palomas de unas placas solares
Un ayuntamiento de Norfolk (Inglaterra) ha gastado 1.600 libras en contratar a un halcón llamado Jean. ¿Su misión? Ahuyentar a las palomas que anidaban en sus placas solares de 1,2 millones de libras, ya que reducían su rendimiento y suponían un riesgo para la salud.
0
0

En el mundo de las energías renovables, uno se imagina desafíos complejos: la intermitencia del sol, el almacenamiento de energía, la eficiencia de los materiales… Pero nadie en el ayuntamiento de Breckland, en Norfolk, esperaba que su mayor enemigo tuviera plumas y arrullara.

La historia comienza con una inversión de futuro: 1,2 millones de libras esterlinas en unas flamantes placas solares instaladas en el tejado de sus oficinas en 2022. El objetivo era noble: generar energía limpia, ahorrar unas 60.000 libras al año y avanzar hacia su meta de ser neutros en carbono para 2035. Sin embargo, un grupo de palomas vio en esas placas no una fuente de energía, sino el solar perfecto para montar su particular urbanización.

Los nidos y, cómo decirlo finamente, los ‘residuos’ de estas okupas aladas empezaron a causar problemas serios. El rendimiento de las placas cayó en picado y la acumulación de guano se convirtió en un riesgo para la salud y la seguridad. ¿La solución? Olvídense de drones o robots. El ayuntamiento tiró de un método con siglos de eficacia probada: la cetrería.

Así entró en escena Jean, un imponente halcón de Harris contratado por 1.600 libras para patrullar los cielos y dejarles claro a las palomas que la fiesta se había acabado. Según el consistorio, se trata de un ‘método de disuasión eficaz y humano’. No se ha dañado a ninguna paloma, simplemente se las ha invitado, de una forma bastante intimidante, a buscarse otro barrio.

Aunque la intervención de Jean ha sido un éxito, el ayuntamiento ya piensa en soluciones a largo plazo para evitar futuros asentamientos ilegales. Sobre la mesa están opciones más mundanas como redes o pinchos, que sin duda tienen menos glamour que un halcón vigilante.

Mientras tanto, esta batalla en las alturas nos deja una lección: por muy avanzada que sea tu tecnología, la naturaleza siempre encuentra la manera de recordarte quién manda. Y a veces, para proteger una inversión millonaria, lo único que necesitas es un buen profesional con garras.