Un «Florida Man» intentó cambiar un bebé por comida rápida y acabó cenando en el calabozo

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La policía de Palm Coast, Florida, ha detenido a un hombre por una oferta de intercambio bastante peculiar: quería canjear al hijo de 18 meses de su novia por comida rápida en un restaurante. El incidente, que también incluyó agresiones, terminó con el pequeño bajo custodia infantil y los dos adultos detenidos.
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En el siempre sorprendente universo de los sucesos de Florida, donde lo estrafalario es el pan de cada día, nos llega una historia que podría competir por el premio gordo a la más insólita del mes. Prepárense, porque esto es digno de un guion de comedia negra.

La policía de Palm Coast ha puesto los focos sobre un caballero, William N., que tuvo una idea brillante (o quizá no tanto) para ahorrarse el coste de la cena. Nuestro protagonista, con una perspicacia digna de un genio incomprendido, intentó intercambiar al hijo de 18 meses de su novia por… ¡redoble de tambores!… comida rápida. Sí, han leído bien. Un bebé a cambio de unas patatas y una hamburguesa, imaginamos. ¿Oferta del día? No, más bien un menú de despropósitos.

Los hechos, que parecen sacados de un sketch de «Monty Python» pero con un trasfondo más oscuro, ocurrieron en febrero. Al parecer, el bueno de William ya venía con el día torcido. Antes de su peculiar intento de trueque en el restaurante, la emprendió a puñetazos contra la madre del niño, Kathleen N., que también estaba allí. Una velada romántica, vamos.

Los agentes de la Oficina del Sheriff del Condado de Flagler no tardaron en intervenir. William fue acusado de negligencia infantil (¡y tanto!), agresión agravada, agresión doméstica y resistencia a la autoridad. Un combo de cargos que le valió una cena gratis, sí, pero en la celda. Por su parte, la madre del menor tampoco se libró de la noche en el hotel de rejas, siendo arrestada por negligencia infantil. El pequeño, ajeno a todo este drama digno de culebrón, ha sido puesto bajo el cuidado de los servicios de protección infantil, lejos de este menú tan especial.

Así que ya saben, la próxima vez que les ofrezcan un «menú infantil», asegúrense de que no venga con sorpresas… o que las sorpresas no sean el propio niño. En Florida, la realidad siempre supera a la ficción. Y menos mal que esta vez, el canje no se cerró.