Un dulce golpe de 80.000 euros: Roban nata montada a lo grande

0
0

A ver, que levante la mano quien no ha tenido alguna vez la tentación de asaltar la nevera a medianoche para darle un bocado a algo dulce. Pero una cosa es eso, y otra muy distinta es organizar un «golpe» valorado en 80.000 euros para llevarse… ¡nata montada! Sí, habéis leído bien, amigos. En Cheatham County, Tennessee, la realidad ha superado con creces cualquier guion de comedia.

La escena del crimen, o más bien, del ‘dulce atraco’, tuvo lugar la noche del pasado 12 de octubre, y la víctima de este insólito suceso fue Michael and Sons Trucking Company. Imaginad la cara del dueño, Mike Burlison, al enterarse de que un avispado (o goloso) ladrón había desaparecido con un tráiler. ¿Y qué contenía el tesoro sobre ruedas? Ni oro, ni joyas, ni el último modelo de iPhone. ¡Nada menos que 18 palés repletos hasta los topes de nata montada Reddi-wip!

Un cargamento valorado en unos impresionantes 80.000 euros que, de la noche a la mañana, se evaporó. La pregunta del millón no es cómo lo hizo el ladrón (simplemente enganchó el tráiler y se largó, con dos cucharadas, diría yo), sino… ¿para qué demonios quiere alguien tantísima nata montada?

¿Estará montando una pastelería clandestina gigante? ¿Planea una guerra de postres a escala épica? ¿O quizás es el fundador de una secta que rinde culto al dulce y necesita ofrendas masivas? Las teorías, amigos, son infinitas y deliciosamente absurdas. El propio Mike Burlison lo ha calificado de «bastante bizarro», y la verdad es que no le falta razón. Es el tipo de noticia que te hace frotarte los ojos y comprobar si no estás leyendo algo del «Día de los Inocentes» en octubre.

La Oficina del Sheriff del Condado de Cheatham ya está manos a la obra, investigando este peculiar caso. Esperemos que den con el responsable antes de que la nata… se caduque. Porque, seamos sinceros, si van a robar, al menos que sea algo que se pueda consumir antes de que empiece a oler raro.

Este suceso nos recuerda, una vez más, que el mundo está lleno de sorpresas y que la creatividad criminal a veces raya en lo surrealista. Eso sí, si os ofrecen nata montada sospechosamente barata y en cantidades industriales por la calle, ya sabéis de dónde podría venir.