Un dolor de pezón desvela el cuchillo que llevaba 8 años en su pecho

Un dolor de pezón desvela el cuchillo que llevaba 8 años en su pecho
Un canadiense fue al médico por un molesto dolor de pezón, pensando que era algo sin importancia. Tras una radiografía, descubrieron la causa real: la hoja de un cuchillo de 7 cm que llevaba alojada en su pecho desde una pelea hacía 8 años.
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Hay molestias que uno decide ignorar. Un dolorcillo de espalda, una migraña ocasional… o, en el caso de Billy McNeely, un pezón que se había declarado en rebeldía. Este canadiense de 32 años llevaba un tiempo sintiendo un dolor en el pezón, tan peculiar que hasta la uña se le enganchaba. Pero bueno, ¿quién no ha tenido un día tonto? Billy, además, tenía un bulto en la espalda que podía mover de un lado a otro. Su autodiagnóstico era claro: un trozo de hueso suelto o quizás un depósito de calcio. Nada por lo que montar un drama.

Por suerte para él, su novia no estaba tan convencida con la teoría del ‘calcio viajero’ y le insistió hasta la saciedad para que fuera al médico a que le echaran un vistazo. Y menos mal que lo hizo. En la consulta, el médico barajó la misma hipótesis que Billy, pero, por si las moscas, decidió pedir una radiografía. Lo que se dice un ‘vamos a asegurarnos’. Y vaya si se aseguraron.

La imagen que apareció en la pantalla dejó a todos con la boca abierta. No había ningún depósito de calcio. Lo que Billy albergaba en su torso era, ni más ni menos, que la hoja de un cuchillo de 7 centímetros. Un recuerdo metálico que llevaba consigo, sin saberlo, desde hacía ocho largos años.

La memoria de Billy tuvo que hacer un viaje relámpago al pasado, a una fiesta que acabó bastante mal. Ocho años atrás, se vio envuelto en una pelea en la que fue apuñalado hasta cinco veces. En su momento, lo llevaron al hospital, le cosieron las heridas y le mandaron para casa. Lo que nadie imaginó es que uno de los ‘souvenirs’ de aquella noche se había quedado a vivir dentro de él, muy cerca de su corazón.

‘Me quedé flipando’, confesó McNeely. ‘Le pregunté al médico si estaba de broma’. No lo estaba. La hoja llevaba casi una década instalada en su cuerpo, y la única queja que había presentado su organismo era un pezón dolorido. Tras el shock inicial, se lo tomó con bastante humor, aunque no recuerda quién fue el autor de la puñalada.

La cirugía para extraer el objeto punzante fue un éxito. Billy no solo se libró de su inquilino metálico, sino que notó una mejoría inmediata. Su postura mejoró y por fin podía mover el brazo con total libertad, algo que no había podido hacer en años. El hospital que le atendió originalmente, por su parte, ha abierto una investigación para averiguar cómo es posible que se les pasara por alto un ‘detalle’ de 7 centímetros.

¿Y qué ha sido de la hoja del cuchillo? Billy planea enmarcarla. Al fin y al cabo, no todos los días uno descubre que ha sido un estuche para cubiertos andante durante ocho años por culpa de una pelea.