Un Desafío de Película: La Peladura de Plátano que Quiso Liarla con la Policía

Un Desafío de Película: La Peladura de Plátano que Quiso Liarla con la Policía
Un hombre de Pensilvania, Joshua K. Lumsargis, fue acusado de acoso y alteración del orden público tras lanzar una peladura de plátano a un vehículo de la policía estatal. Furioso e intentando provocar una pelea, el incidente tuvo lugar en Pine Grove, dejando a los agentes perplejos por tan peculiar desafío.
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En un giro de los acontecimientos que bien podría ser una escena de Mortadelo y Filemón, un hombre de Pensilvania ha conseguido lo impensable: desafiar a la autoridad con el arma más ridícula imaginable. Sí, amigos, hablamos de una peladura de plátano. La cosa más surrealista que os podréis echar a la cara, y todo para intentar liarla pardísima con la policía.

La historia nos traslada a Pine Grove, en el condado de Schuylkill, donde un tal Joshua K. Lumsargis, de 24 primaveras, decidió que la noche del 15 de noviembre de hace unos añitos (allá por 2013, para ser exactos) era el momento perfecto para un poco de acción. Los agentes de la policía estatal de Schuylkill Haven estaban tranquilamente en su patrulla, circulando por West Main Street, cuando de repente… ¡zas! Un proyectil inesperado impactó en la puerta del copiloto del vehículo.

Pero no era una piedra, ni un huevo, ni siquiera un tomatito. ¡Era una peladura de plátano! Los pobres agentes debieron pensar que estaban en una broma de cámara oculta o que se habían colado en el plató de alguna comedia de enredos. Al parecer, nuestro intrépido lanzador de frutas estaba más cabreado que un mono sin su racimo y, ni corto ni perezoso, hizo un gesto obsceno para dejar bien claro que no estaba para tonterías. Su objetivo era, ni más ni menos, provocar a los agentes a una buena trifulca. ¡Menudo planazo! Quién necesita puños cuando tienes el arma secreta de los dibujos animados.

La osadía de Joshua, aunque cómica para el observador externo, no le salió precisamente gratis. Los agentes, más allá del desconcierto inicial y la incredulidad, no tardaron en identificarle y darle las pertinentes explicaciones legales. El resultado: cargos por acoso y alteración del orden público. Y es que, por muy surrealista que sea lanzar una peladura de plátano, sigue siendo un acto de confrontación que las autoridades no suelen pasar por alto. Así que, la próxima vez que te sientas con ganas de desafiar al sistema, quizá sea mejor que elijas un método menos… resbaladizo. Porque si no, te puedes llevar un buen chasco y una historia para contar en el calabozo, que no en el bar con los amigos.