Un cuento de Cenicienta regresa a la biblioteca 47 años después

Un cuento de Cenicienta regresa a la biblioteca 47 años después
La Biblioteca Regional de Chantilly, Virginia, ha presenciado el regreso de un ejemplar de "La maravillosa historia de Cenicienta", prestado en 1977 y devuelto en 2024. Tras casi cinco décadas de aventura oculta, el libro fue descubierto durante una mudanza. Afortunadamente, no hubo que pagar ni un euro de multa.
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¡Atención, amantes de las historias con final feliz y de los plazos… flexibles! En la Biblioteca Regional de Chantilly, Virginia, han vivido un momento de esos que te hacen levantar una ceja y soltar una risilla. Imagina la escena: un día cualquiera, entre devoluciones de best-sellers y manuales de autoayuda, aparece en el buzón de retorno un libro que podría contarnos unas cuantas batallitas. No hablamos de un libro cualquiera, sino de «La maravillosa historia de Cenicienta» de W. W. Denslow, una edición de 1904. ¿Lo curioso? Fue prestado allá por ¡1977! Sí, has leído bien, un viaje de 47 años por el tiempo y el espacio doméstico.

El pobre tomo, que probablemente ha visto más cambios de look que Madonna y más mudanzas que una familia de nómadas, fue devuelto a principios de 2024. Según el relato, un alma caritativa lo encontró mientras hacía limpieza a fondo en la casa de sus padres, lo que nos hace pensar en la cantidad de tesoros ocultos que esperan ser descubiertos en los altillos y estanterías de nuestros hogares. Tras décadas de semi-libertad, Cenicienta regresó a su palacio bibliotecario.

Lo más cachondo de todo es que, pese a esta odisea de casi medio siglo, el «delincuente» literario no tuvo que rascarse el bolsillo ni un euro. ¿Por qué? Porque la Biblioteca Pública del Condado de Fairfax, a la que pertenece Chantilly, tuvo la brillante idea de eliminar las multas por retraso en 2019. ¡Menudo alivio para el patrono (o sus herederos) que, sin saberlo, tenía en casa un pequeño billete de lotería sin cobrar! Esta política de «aquí no pasa nada, devuelve lo que tengas» fomenta que los libros, por muy rezagados que estén, vuelvan a estar disponibles para otros lectores, sin el estigma de la multa.

La biblioteca, con buen ojo para el contenido viral, no dudó en compartir esta anécdota en su página de Facebook, provocando una avalancha de comentarios y otras historias de libros con vidas propias. Uno de ellos mencionaba una devolución aún más épica: un libro de 70 años en Chicago. ¡Ahí es nada!

Así que, ya sabes, si estás pensando en devolver ese libro de cocina que te prestó la abuela hace tres Navidades, o esa novela que empezaste en la playa de 2010, ¡quizás sea el momento! Nunca es tarde si la dicha es buena, y en este caso, la «dicha» es evitar una multa y darle a un libro una segunda oportunidad en las estanterías.