
Agárrense que vienen curvas, ¡y no de las de la carretera! La policía del condado de Morgan, en Indiana, se encontró el pasado 5 de diciembre con una escena que ni el guionista más imaginativo de Hollywood podría haber ideado. Resulta que un agente paró un coche en la autopista 67, cerca de Monrovia, por lo que parecía una infracción de tráfico menor. Lo que no esperaba era que el acompañante del conductor fuera… ¡un toro de cuernos largos! Sí, lo habéis leído bien, un pedazo de longhorn tan tranquilo como un elefante en una cacharrería.
El protagonista de esta historia, con permiso del humano al volante, es un majestuoso longhorn llamado Howdy Doody, propiedad de Don Hershberger. Y no, no iba atado en el techo ni en un remolque escondido. Howdy Doody viajaba como un auténtico VIP, sentado en el asiento del copiloto de un Ford Crown Victoria que, según las imágenes, había sido ¡modificado de forma espectacular! Parece que al pobre coche le amputaron media parte del techo y la ventanilla del lado del pasajero para que nuestro amigo bovino pudiera ir estirado, con sus impresionantes cuernos al viento, saludando a los curiosos que se cruzaban en su camino.
La surrealista estampa fue capturada en una fotografía que ya ha dado la vuelta al mundo (o al menos, a Internet). Se ve a Howdy Doody con su enorme cornamenta asomando por el lateral del coche, como si estuviera disfrutando de un paseo dominical más. El agente de policía, el sargento Brad Williams, no daba crédito. Uno se prepara para mil situaciones en la carretera, pero ¿esto? ¡Imposible de prever!
Según informaron desde el departamento del sheriff del condado de Morgan, se investigó el asunto, pero al final la cosa quedó en una simple advertencia. Parece que al bueno de Hershberger le tocaron la oreja y le pidieron que evitara llevar a su particular copiloto de paseo por la autopista de esa guisa. Aunque no está claro si la advertencia fue por las condiciones del vehículo o por el pasaje tan cuernudo.
Así que ya sabéis, la próxima vez que penséis que habéis visto de todo en la carretera, recordad la historia de Howdy Doody y su dueño. Porque cuando crees que no puede haber nada más extravagante, la vida, y en este caso una autopista de Indiana, te demuestran lo contrario. ¡Un aplauso para este par de aventureros con ganas de dar la nota y de hacer sonreír a la peña!
