Un concejal de Ottawa monta el Festivus de Seinfeld para ventilar sus quejas políticas

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¡Agárrense los pantalones! Mientras el resto de la humanidad se prepara para atiborrarse de turrón y aguantar a la cuñada en Nochebuena, hay gente con ideas mucho mejores para el espíritu navideño… o antinavideño, según se mire.

En Ottawa, Canadá, el concejal Allan Hubley ha decidido que las reuniones formales son de cobardes y que lo que mola es el drama. Por eso, en lugar de una cena aburrida, se marcó un auténtico Festivus, la legendaria celebración satírica que inventó el mismísimo George Costanza en la serie ‘Seinfeld’ (o, mejor dicho, su padre, Frank Costanza).

Festivus, para los que viven debajo de una piedra (o simplemente no ven suficiente Seinfeld), se celebra el 23 de diciembre y es una parodia gloriosa de las fiestas comerciales. ¿Árbol de Navidad? ¡Pamplinas! Aquí lo que se lleva es un humilde, pero robusto, poste de aluminio sin adornos que, según la tradición, posee un «coeficiente superior de resistencia a la relación peso-longitud». ¡A ver si el abeto aguanta eso!

Hubley se lo tomó muy en serio. No solo montó el poste, sino que invitó a personalidades como el ex alcalde Larry O’Brien para presidir el plato fuerte: el ‘Airring of Grievances’, o lo que es lo mismo, el momento sagrado de «ventilar las quejas». Básicamente, se trata de que los participantes se pongan tibios y le digan al mundo (o al menos a la gente que está en la sala) lo decepcionantes que han sido durante el año.

Imaginad la escena: en lugar de brindar por la paz mundial, los políticos de Ottawa se dedicaron a soltar pullitas sobre las decisiones municipales, los atascos, o quién sabe, quizás hasta el café malo de la cafetería del Ayuntamiento. Es una forma curiosa de hacer política; mucho más efectiva que un debate interminable, y sin duda más divertida.

Aunque Festivus también incluye la «Exhibición de Fuerza» (donde el anfitrión debe ser derribado), parece que Hubley se centró en el despotrique público. Lo que está claro es que si la política local va a seguir la estela de las comedias de situación de los 90, al menos prometen ser mucho más entretenidas. ¡Feliz Festivus para todos, menos para los que han decepcionado a Allan Hubley este año!