Un ciervo veraniego se cuela en la piscina de Santa Claus, Indiana

Un ciervo veraniego se cuela en la piscina de Santa Claus, Indiana
Una cierva fue rescatada de una piscina cubierta en Holiday Park, Santa Claus, Indiana. Agentes del sheriff y un experto en fauna silvestre usaron cuerdas y una red para guiar al animal, que se había quedado atrapado bajo la lona, de vuelta al bosque sin un rasguño. ¡Menudo chapuzón invernal!
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Imagínate la escena: estás en Santa Claus, Indiana, un lugar donde la Navidad parece eterna, y de repente, la policía local se encuentra con un «extraño» chapuzón invernal. Resulta que en el mismísimo Holiday Park, los encargados y las autoridades se toparon con una situación de lo más peculiar el pasado jueves: una cierva, con unas ganas de emociones fuertes muy fuera de temporada, había decidido darse un baño muy particular.

El animal, que por alguna razón calculó mal su salto o simplemente buscaba un atajo poco convencional, acabó atrapada en una piscina que, para más inri, estaba cubierta con una lona. Vamos, que la pobre se había metido en un laberinto acuático bajo la cubierta, sin posibilidad alguna de salir por sí misma. ¡Menuda faena y qué sorpresa para los descubridores!

Pero no hubo pánico en Santa Claus. Los agentes de la Oficina del Sheriff del Condado de Spencer, junto a un experto en control de fauna silvestre, se pusieron manos a la obra con una operación de rescate que bien podría ser digna de Hollywood… o al menos de un buen episodio de «Animales al Rescate». Armados con cuerdas y, atención al detalle, una red de piscina –sí, la misma que se usa para quitar las hojas–, lograron guiar a la despistada cierva hacia la libertad. La coordinación fue clave para asegurar que el animal no sufriera ningún daño durante el proceso.

Después de este baño forzoso y la improvisada sesión de natación, la cierva salió del agua como si tal cosa: un poco mojada, quizás un poco avergonzada por el revuelo que había montado, pero completamente ilesa. Sin perder un segundo, echó una carrera directamente hacia el bosque, probablemente con una anécdota de lo más surrealista que contar a sus compañeros de manada. Sin duda, este es el tipo de historia que solo puede ocurrir en un lugar con un nombre tan mágico como Santa Claus, donde hasta los ciervos tienen su propia versión de las vacaciones, aunque sea bajo una lona y en noviembre.