Un ciervo estrena una piscina en Míchigan y necesita un empujoncito para salir

Un ciervo estrena una piscina en Míchigan y necesita un empujoncito para salir
Bomberos de Míchigan acudieron al rescate de un ciervo que cayó accidentalmente en una piscina residencial. Utilizando herramientas especiales, guiaron al animal a la zona menos profunda para poder sacarlo. Tras el rescate, el ciervo, ileso, volvió corriendo al bosque, seguramente con una anécdota que contar.
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Imagínate la escena: es un domingo cualquiera en Lincoln Charter Township, Míchigan. Estás tranquilamente en casa y, de repente, miras por la ventana y te encuentras con un invitado sorpresa dándose un chapuzón en tu piscina. Pero no es tu vecino, no. Es un ciervo, que parece tan confundido como tú.

Pues eso mismo le ocurrió a un residente de la zona, que no tardó en coger el teléfono para llamar a los que siempre saben cómo solucionar estos embrollos: los bomberos. La dotación del Departamento de Bomberos de Lincoln Charter Township se presentó en el lugar, seguramente pensando que sería una de esas jornadas que se salen de la rutina de apagar fuegos.

Allí estaba el pobre animal, nadando en círculos en una piscina enterrada, sin tener ni la más remota idea de cómo salir del lío en el que se había metido. Los bomberos, que de esto saben un rato, analizaron la situación y pusieron en marcha la ‘Operación Rescate Acuático Cervatillo’.

Tal y como compartieron en sus redes sociales con fotos del momento, el equipo utilizó una herramienta especializada conocida como ‘lazo de captura’. Con mucho cuidado y paciencia, usaron este dispositivo para guiar al asustado ciervo hacia la parte menos profunda de la piscina. No se trataba de asustarlo más, sino de llevarlo con suavidad hacia la salvación.

Una vez en el extremo donde hacía pie (o pezuña), los bomberos pudieron acercarse lo suficiente para ayudarlo a salir del agua. El esfuerzo conjunto dio sus frutos. El ciervo fue levantado y puesto en tierra firme, sano y salvo.

¿Y qué hizo el protagonista de esta historia tras su odisea acuática? Pues lo que haría cualquier ciervo sensato: después de comprobar que no tenía ninguna herida, se sacudió el agua y el susto de encima y salió corriendo para perderse de nuevo en el bosque. Seguramente, ahora se lo pensará dos veces antes de acercarse a una de esas misteriosas charcas azules de los humanos.