Un ciervo atascado en una valla protagoniza un rescate digno de Hollywood con las ‘mandíbulas de vida’

Un ciervo atascado en una valla protagoniza un rescate digno de Hollywood con las 'mandíbulas de vida'
Un ciervo se quedó con la cabeza atrapada en una valla metálica en Williamsburg, Virginia. Agentes de vida silvestre acudieron al rescate, utilizando unas 'mandíbulas de vida' (sí, las de las películas) para liberar al animal. Tras unos momentos de tensión, el ciervo fue liberado ileso y salió corriendo, dejando una historia de lo más peculiar.
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Este tipo de historias son las que nos recuerdan que la vida salvaje, a veces, se empeña en complicarse de las formas más inverosímiles. Y si no, que se lo pregunten al ciervo que decidió darse un paseo por Williamsburg, Virginia, y acabó con la cabeza embutida en una valla. Sí, como lo lees, una situación tan absurda como real.

Todo comenzó cuando Jessica Swart, una vecina de la zona, se topó con la surrealista escena. Un pobre cervatillo (o ciervo joven, no especifica, pero la imaginación vuela) tenía la testa atrapada entre los barrotes de una valla metálica, en un apuro de esos que te hacen sacar el móvil para inmortalizarlo y, a la vez, buscar ayuda urgente. Ni corta ni perezosa, Swart llamó al Departamento de Recursos de Vida Silvestre de Virginia. Porque, seamos sinceros, liberar a un ciervo atascado no es algo que se aprenda en tutoriales de YouTube.

La respuesta no se hizo esperar. Acudieron al rescate los agentes Brad Handzel y Brian Karr. Y aquí viene lo mejor del asunto: para sacar al rumiante de su apretada situación, no se armaron con un simple alicate o una sierra de calar. ¡Qué va! Sacaron artillería pesada. Hablamos de una herramienta hidráulica conocida como las ‘mandíbulas de vida’ (o ‘Jaws of Life’, para los puristas del inglés). Sí, esa misma herramienta que los bomberos utilizan para cortar el metal de los coches tras accidentes y liberar a las personas atrapadas. Uno se imagina la escena con música épica de fondo y un slow-motion del ciervo parpadeando.

Con pulso firme y la precisión de un cirujano, los agentes usaron las ‘mandíbulas de vida’ para separar los postes de la valla, abriendo el hueco suficiente para que el pobre ciervo pudiera sacar su cabeza. Después de lo que debieron ser unos segundos eternos para el animal (y seguro que de cierta expectación y risas contenidas para los presentes), ¡zas!, libre como un pajarillo. El ciervo, ni corto ni perezoso, aprovechó la oportunidad y salió disparado a toda pastilla, sin aparentes heridas, de vuelta a la naturaleza. ¿Quizás con la lección aprendida de no meter la cabeza en cualquier sitio?

Jessica Swart, que había grabado toda la operación (¡gracias, Jessica, por documentar este momentazo!), pudo capturar el momento de la liberación y la huida triunfal del ciervo. Una historia con final feliz que nos deja con la imagen de unos héroes de la vida salvaje armados con herramientas de rescate de vehículos y un ciervo muy agradecido (y, probablemente, muy confuso). La próxima vez que veáis una valla, pensad en este ciervo; quizás os inspire a mirar dos veces antes de intentar meter la cabeza donde no debe. O, al menos, a tener a mano unas ‘mandíbulas de vida’ por si acaso, que nunca se sabe.