
Imaginad una mañana tranquila en Azumino, prefectura de Nagano, Japón. Son las 6:30, el sol apenas despunta y Atsushi Aoiki, un respetado chef de soba de 63 años, se dispone a abrir su restaurante. La paz reinaba… hasta que una masa peluda y enorme salió de los bambúes: ¡un oso negro asiático de metro y medio de altura le plantó cara al hombre!
Lo que siguió no fue precisamente una escena de ‘Bambi’. El oso, que parecía tener bastante prisa por pedir mesa, se abalanzó sobre el pobre chef. Rasguños, mordiscos… la cosa pintaba fea para Aoiki, que se encontró en una situación que pocos podríamos contar. Pero aquí viene lo bueno: este maestro de los fideos no solo tiene mano para la cocina, ¡también es cinturón negro de judo!
Lejos de entrar en pánico, el valiente chef recurrió a sus años de entrenamiento. Con la adrenalina a tope, agarró al oso y, según parece, intentó hacerle una llave. «El oso me mordió y me arañó, pero le di un puñetazo en la cara y salió corriendo», explicó a la televisión local TBS. Lo más impactante es que, durante la trifulca, el chef se dislocó el brazo derecho. Sí, habéis leído bien: ¡se dislocó el brazo y siguió pegando al bicho!
La batalla duró varios minutos, con Aoiki defendiéndose con uñas y dientes (y con alguna que otra patada) hasta que, finalmente, el oso decidió que ya había tenido suficiente y se batió en retirada, volviendo a la espesura del bosque. Exhausto, dolorido y con el brazo colgando, el chef corrió a refugiarse en su restaurante y llamó a la policía. Lo mejor de todo es la tranquilidad con la que el hombre, a pesar de sus heridas, declaró: «Hubiera sido mucho peor si no hubiese tenido mis habilidades de judo».
Está claro que con este hombre no se juega. La próxima vez que veáis un plato de soba, recordad que detrás podría haber un héroe que no solo prepara delicias, sino que también es capaz de darle una paliza a un oso. Un auténtico héroe de Nagano que, seguro, ya no se toma tan a la ligera sus paseos matutinos. ¡Qué barbaridad!
