
Imaginad la escena: un lunes cualquiera en un centro de empleo de Alcorcón, Madrid. La cola avanza lenta, el aire huele a papeleo y la desesperación de quien busca trabajo se palpa en el ambiente. Y de repente, entre DNI caducados y formularios mal rellenados, ¡zas! La policía detiene a un señor que venía, ni más ni menos, que a apuntarse al paro. Pero ojo, que no era un parado cualquiera. El protagonista de esta rocambolesca historia es Giuseppe Falsone, alias ‘El Carnicero’, un capo de la Cosa Nostra siciliana, ¡y llevaba 14 años fugado!
Giuseppe, de 43 años en el momento de su detención, era toda una eminencia en la facción de Agrigento de la mafia. Desde 1999 se había esfumado del mapa, con una condena de cadena perpetua en absentia por el asesinato de Giuseppe Di Matteo en 1992, además de ser buscado por asociación mafiosa, extorsión y tráfico de drogas. Un currículum, la verdad, que no le habría servido de mucho en ninguna entrevista de trabajo legítima.
Pero este ‘Carnicero’ tenía su propia manera de entender la vida en la clandestinidad. Se había montado su chiringuito particular en Madrid, viviendo una vida tranquila y sin levantar sospechas. Se hacía pasar por gerente de una empresa de construcción, conducía un humilde Seat León y hasta tenía una novia española y una hija. Vamos, el retrato robot del vecino ejemplar, si no fuera porque tenía a media policía italiana y española detrás.
Lo más surrealista de todo es cómo cayó. Llevaba un DNI italiano perfectamente válido y con su nombre real, lo que sugiere que no era precisamente un genio del disfraz. Pero, ¿quién iba a pensar que un pez gordo de la mafia, huido durante tanto tiempo, se iba a dignar a hacer cola en el SEPE para cobrar el subsidio de desempleo? Pues sí, amigos. La ironía, a veces, supera con creces cualquier guion de película. Mientras muchos se rompen los cuernos buscando trabajo, ‘El Carnicero’ quería que el estado le echara una mano, a pesar de sus ‘negocios’ ilegales.
La detención fue fruto de una colaboración entre la policía española y los Carabinieri italianos, que llevaban tiempo siguiéndole la pista. La noticia fue celebrada por el ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, quien la calificó como «un duro golpe para la Cosa Nostra». Y no es para menos. Pescado en las redes burocráticas del paro, Giuseppe Falsone fue extraditado a Italia para afrontar su condena. Que sirva de lección: ni siendo un capo de la mafia te libras de la ‘tramitación de documentos’.
