
Imaginen la escena: atardecer en Venice, Florida, el ambiente en el popular Crows Nest Restaurant y Tiki Bar está en su punto álgido. Los clientes disfrutan de las ofertas de la hora feliz, charlando y bebiendo junto al agua. La música suena, las risas se suceden… hasta que un invitado muy particular decide que también tiene derecho a disfrutar de la jarana tropical.
Eran aproximadamente las 6:30 de la tarde de un jueves cuando un caimán de unos cuatro pies de largo (alrededor de 1,2 metros, el tamaño perfecto para que te dé un susto majo) decidió que el acceso al bar a través del muelle era la ruta más rápida. El reptil, aparentemente ajeno a las normas de vestimenta o a la necesidad de pagar la cuenta, se paseó cerca de la zona de cubierta, provocando un revuelo instantáneo entre los parroquianos.
Aunque ver fauna salvaje es algo habitual en Florida, un caimán pidiendo chupitos no lo es tanto. Los camareros y los clientes avisaron rápidamente a las autoridades. La Policía de Venice se personó en el lugar, y viendo que la situación requería conocimientos de reptilología avanzada, coordinaron la intervención con la Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida (FWC).
El pobre caimán, que probablemente solo buscaba un aperitivo o quizá un Daiquirí de fresa, fue acorralado sin mayores problemas. Finalmente, un experto en captura de reptiles, o como se les llama allí, un ‘trampero de caimanes’, se hizo cargo de la situación. El animal fue retirado del local y se procedió a su reubicación en un entorno más acorde a su naturaleza, lejos de los mojitos y las tapas.
La noticia corrió como la pólvora en redes, confirmando una vez más que en Florida siempre hay que estar atento: nunca sabes si tu próxima copa la compartirás con un saurio con ansias de fiesta.
