Un caimán de casi dos metros se cuela en una piscina de Florida para darse el capricho

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Si hay algo que caracteriza a Florida, además de sus playas y su clima tropical, es la peculiar fauna que decide, de vez en cuando, irrumpir en la vida cotidiana de sus ciudadanos. Esta vez, la víctima de la visita fue la familia Zangara, residente en Naples.

El idílico plan de baño se fue al traste cuando uno de los miembros de la familia salió al exterior para encontrarse con una escena digna de una película de terror de bajo presupuesto: un caimán de aproximadamente seis pies (casi dos metros, para que nos entendamos) había decidido que la piscina de los Zangara era el spa perfecto para pasar la tarde.

El reptil, ajeno a la conmoción que estaba causando, se dedicaba a flotar con total tranquilidad. Ante un invitado tan imponente y con tan pocas ganas de irse por las buenas, la familia no tuvo más remedio que contactar con la Comisión de Conservación de Vida Silvestre y Pesca de Florida (FWC).

Aquí es donde entra en acción el héroe inesperado: un trampero con licencia. Este profesional, curtido en mil batallas contra lagartos acuáticos, se presentó en el domicilio. La operación de desalojo no fue sencilla, pero la táctica utilizada fue puramente floridana: uso de un palo de captura (la versión profesional de la vara de pescar) para inmovilizar al bicho, seguido de un elemento de seguridad vital: cinta aislante.

El experto consiguió sacar al caimán del agua y, tras asegurarse de que sus poderosas mandíbulas no se abrirían accidentalmente (gracias a la generosa aplicación de cinta), lo puso a salvo en una jaula transportable. Según se confirmó, la aventura del reptil no terminó en tragedia, ya que fue reubicado en un entorno más natural. Esperemos que la próxima vez que quiera refrescarse, elija un río y no una propiedad privada. Y, por supuesto, que la familia Zangara revise bien antes de saltar al agua.