
Imagínate la escena: estás en el andén, con tu café en una mano y el móvil en la otra, esperando el tren mañanero para ir a trabajar. Un día como otro cualquiera, ¿verdad? Pues no para los pasajeros de la estación de Lichfield Trent Valley, en Inglaterra, que se quedaron flipando al ver a un nuevo tipo de viajero esperando para embarcar: un ciervo.
Sí, como lo oyes. Ni corto ni perezoso, el animal decidió que el bosque se le quedaba pequeño y que era hora de ver mundo. Así que, aprovechando que un tren de Avanti West Coast abría sus puertas, se subió a bordo como un pendular más, seguramente sin billete. El cervatillo, que parecía bastante tranquilo con la situación, se acomodó para el trayecto.
Su destino final fue la concurrida estación de Birmingham New Street. Al llegar, como es lógico, su presencia no pasó desapercibida. El personal de la estación, acostumbrado a lidiar con maletas perdidas pero no con fauna silvestre, tuvo que organizar un pequeño operativo. Afortunadamente, la historia tiene un final feliz. Miembros de la RSPCA (la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales) acudieron al rescate del aventurero de cuatro patas. Tras asegurarse de que estaba en perfecto estado, lo liberaron para que pudiera volver a su vida campestre, probablemente con una buena historia que contar a sus colegas del bosque. Los viajeros, por su parte, se llevaron una anécdota que sin duda animó su trayecto diario.
