Un barco demasiado grande para un coche diminuto

Un barco demasiado grande para un coche diminuto
Un hombre en Co. Kerry, Irlanda, fue multado por la policía tras intentar transportar un barco de 7,3 metros sobre el techo de un pequeño coche. El vehículo, con las ruedas casi en los ejes por el peso, fue detenido por llevar una carga peligrosa, provocando asombro y risas entre los testigos. Se le exigió asegurar la embarcación antes de continuar.
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Imagínate que vas tranquilamente por la carretera, pensando en tus cosas, y de repente te cruzas con una escena que te hace frotarte los ojos dos veces. Pues eso mismo les pasó a los automovilistas y a la mismísima Gardaí (la policía irlandesa) en Co. Kerry, Irlanda, cuando se encontraron con un espectáculo digno de una película de comedia absurda.

Nuestro protagonista anónimo, con una fe inquebrantable en las capacidades de su pequeño utilitario (que bien podría haber sido un Volkswagen Golf o similar, a juzgar por las fotos), decidió que era el vehículo perfecto para mover… ¡un barco de casi 7,3 metros de eslora! Sí, has leído bien, siete metros y pico de embarcación, no en un remolque diseñado para ello, sino precariamente equilibrado sobre el techo del coche.

La escena, ocurrida en la principal carretera que une Tralee con Killarney, cerca de Lawlor’s Cross, era para no creérsela. Testigos oculares describieron la imagen como «ridícula» y «una completa broma». Y no era para menos: el coche, pobrecito, parecía estar a punto de implosionar bajo la monumental carga. Las ruedas, según las descripciones, estaban casi aplastadas, «prácticamente sobre sus llantas». Es que uno se imagina el ruido y el traqueteo y ya le entra la risa floja.

Los agentes de tráfico, haciendo gala de su buen criterio, no tardaron en detener al ingenioso (o más bien osado) conductor. ¿El motivo? Carga peligrosa, por supuesto. Aparte del obvio riesgo para el propio vehículo y el conductor, la situación era un peligro andante para cualquiera que se cruzara en su camino.

Tras el ‘alto’, el hombre recibió una multa ‘in situ’ por llevar una carga que claramente ponía en riesgo la seguridad vial. Además, la policía le dio un ultimátum: o aseguraba el barco de forma adecuada y segura, o no había permiso para seguir adelante. Suerte que nadie salió herido en esta aventura tan particular. Así que ya sabes, la próxima vez que necesites mover un barco, quizás sea mejor invertir en un remolque. Tu coche (y el sentido común) te lo agradecerán.