Un ayuntamiento australiano considera que pedir que no maten niños es un acto político

Un ayuntamiento australiano considera que pedir que no maten niños es un acto político
En Australia, un hombre de 63 años ha sido multado con 250 dólares por colgar en su casa una pancarta con el lema 'Dejad de matar niños'. El ayuntamiento local la considera una señal política ilegal, mientras que él defiende que es un simple mensaje humanitario.
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A veces, la realidad supera a la ficción, y si no que se lo digan a Panos Zavos, un ciudadano de 63 años de Melbourne, Australia, que se ha metido en un lío de los buenos por… bueno, por tener sentido común. Resulta que al bueno de Panos no se le ocurrió otra cosa que colgar una pancarta en la fachada de su casa. ¿El mensaje? Algo tan controvertido y radical como ‘Dejad de matar niños’, escrito en unas llamativas letras rojas.

Uno pensaría que un mensaje así generaría, como mucho, asentimiento general. Pues no. El Ayuntamiento de Whitehorse no lo vio con los mismos ojos. Para ellos, esa pancarta no era una declaración humanitaria, sino una ‘señal política’ en toda regla. Y como Panos no había solicitado el correspondiente permiso para hacer proselitismo anti-infanticidio, le han cascado una multa de 250 dólares.

La reacción de Panos ha sido una mezcla de incredulidad y lógica aplastante. ‘¿Cómo pueden justificar que es una señal política?’, se pregunta. ‘Es una declaración de hechos’. Y para rematar, lanza la pregunta del millón al ayuntamiento: ‘¿Acaso hay algún partido político que tenga como política oficial matar niños?’. Jaque mate, burócratas.

Según el ayuntamiento, la pancarta incumple el plan de urbanismo y, además, han recibido ‘varias quejas’ de vecinos, aunque no especifican si eran quejas a favor o en contra de que se maten niños. Aunque el señor Zavos admite que colgó la pancarta pensando en la posible intervención militar en Siria, insiste en que su mensaje es universal y se aplica a cualquier conflicto. Lejos de achantarse, ha dejado claro que no piensa quitarla y que está más que dispuesto a verse las caras con el ayuntamiento en los tribunales para defender lo que él considera obvio. Una batalla legal por defender la idea más básica de la humanidad. El mundo, amigos, es un lugar maravilloso.