
Una llamada de asistencia en carretera muy animal
Imagínate ser el conductor de una grúa en la gélida provincia de Saskatchewan, Canadá, prepararte para asistir al típico coche atrapado en la nieve, y encontrarte con que el accidentado es… ¡un alce gigante! Esto es exactamente lo que le ocurrió al equipo de Rebel Towing, una empresa de remolques con sede en la localidad de Kelvington, quienes recientemente han protagonizado una de las historias de rescate más extravagantes y 100% canadienses que puedas leer hoy.

Operación alce al remolque
El pasado domingo, los trabajadores iban de camino a realizar un servicio rutinario cuando divisaron algo extraño en una zanja congelada junto a un camino rural. Resultó ser un enorme alce que había intentado cruzar una placa de hielo demasiado fina y, lamentablemente, había caído en las gélidas aguas sin posibilidad alguna de salir por sus propios medios.
«Bueno, esta es la primera vez que nos pasa», compartió la empresa en sus redes sociales. «Teníamos que ayudarle».
Y claro que lo ayudaron. Ni cortos ni perezosos, el operador de la grúa decidió que, a grandes males, grandes remedios mecánicos. Aparcó el pesado vehículo, dio marcha atrás y utilizó los resistentes arneses de la grúa —normalmente destinados a enganchar furgonetas y coches accidentados— para envolver cuidadosamente el cuerpo del gigantesco animal y comenzar a izarlo lentamente hacia la superficie.

De vuelta a la vida salvaje con servicio VIP
El aparatoso pero efectivo rescate fue todo un éxito. Una vez fuera del agua helada y seguro sobre la plataforma del vehículo, el equipo de Rebel Towing transportó al exhausto animal hasta el patio de una granja cercana. Allí lo dejaron descansar en un lugar seguro y, para rematar la entrañable escena, lo taparon con una buena manta térmica para que entrara en calor y pudiera secarse antes de reanudar lo que sea que hacen los alces en su día a día.
Como era de esperar, esta peculiar hazaña documentada paso a paso ha reventado las redes sociales. Su publicación en Facebook rápidamente superó los 18.000 me gusta en cuestión de horas, y la empresa ha recibido felicitaciones de miles de personas. Lo que empezó como un simple domingo invernal ha terminado siendo un relato legendario que el conductor de esa grúa, con toda seguridad, contará en cada reunión durante muchos años.
