Un acosador iraní, condenado a escribir sobre la virtud y la castidad

Un acosador iraní, condenado a escribir sobre la virtud y la castidad
Un tribunal iraní ha sentenciado a un hombre, que acosaba a mujeres, a redactar un ensayo de 2.000 palabras sobre las virtudes de la modestia y la castidad. Además, deberá entregar diez libros sobre el tema. Esta peculiar condena busca reeducar al culpable dentro de la justicia restaurativa.
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¡Atención, acosadores de libro! Si pensabais que la única pena por molestar a las damas era una multa o un rapapolvo, la justicia iraní os va a dejar con la boca abierta y la pluma en la mano. En un giro de guion que ni los guionistas más retorcidos de Hollywood habrían imaginado, un hombre de Teherán ha sido condenado a una tarea de lo más… educativa.

Nuestro protagonista, cuyo nombre no ha trascendido (probablemente para evitarle la vergüenza de ser conocido como el «acosador ensayista»), se dedicaba a eso de «hacer proposiciones verbales y acosar mujeres», perturbando el orden público, que viene a ser la forma elegante de decir que era un auténtico brasas. La cosa llegó a oídos del Tribunal Revolucionario de Teherán, que decidió que un simple escarmiento no era suficiente para este caballero con ínfulas.

Y aquí viene lo bueno: la sentencia. Este hombre ha sido condenado a escribir, ni más ni menos, que un ensayo de 2.000 palabras. ¿Sobre qué? Agarraos bien: «sobre las ventajas de la modestia y la castidad en la prevención de daños y males sociales». Sí, habéis leído bien. El mismo que acosaba, ahora tiene que defender con argumentos la virtud. ¡La ironía se sirve fría y con boli Bic!

Pero la cosa no termina ahí. Por si el ensayo no fuera suficiente para que le entrara la «virtud» por ósmosis, también deberá donar diez libros sobre la misma temática al tribunal. Uno se imagina al pobre hombre buscando bibliografía, empapándose de conceptos que, hasta ahora, le sonaban a chino. ¿Se convertirá en el nuevo gurú de la modestia? ¿Acabará publicando su propio «best-seller» sobre la castidad con prólogo del juez? Las posibilidades son infinitas, y la imagen es, cuanto menos, hilarante.

Esta particular condena no es fruto de la imaginación desbocada de un juez con ganas de trolear, sino que forma parte de un enfoque de «justicia restaurativa» que están implementando en Irán. Según los funcionarios judiciales, el objetivo es «reeducar al culpable» y «corregir» su conducta, en lugar de simplemente castigar. Ya se han visto casos similares en el pasado: desde plantar árboles hasta ofrecer servicios gratuitos o leer libros. Se ve que en Irán han decidido que el castigo debe ser un reflejo del crimen, y si molestas con palabras, con palabras te curas.

El jefe del Tribunal Revolucionario de Teherán explicó que este tipo de sentencias buscan ser una lección para el infractor y disuadir a otros. Así que, la próxima vez que alguien piense en pasarse de la raya, quizás le venga a la mente la imagen de este hombre encerrado con su diccionario de sinónimos, intentando encontrar la palabra perfecta para describir la «virtud» que antes ignoraba. ¡Esperemos que su prosa sea tan impecable como su recién adquirida modestia!