
¿Alguna vez te has preguntado qué más podría hacer tu váter aparte de su función principal? Pues bien, en el universo de la tecnología más excéntrica, Kohler decidió ir un paso más allá hace unos años. En el CES de 2014, esta marca sorprendió al mundo con un prototipo de su inodoro Numi que venía con un extra… ¡una cámara integrada! Sí, has leído bien, una cámara dentro del váter.
Antes de que te imagines escenarios de vigilancia dignos de una película de espías de serie B, respira hondo. La intención de Kohler con esta joya tecnológica era, supuestamente, puramente sanitaria. Este ojito indiscreto estaba diseñado para analizar la orina y las heces, ofreciendo un seguimiento detallado de tu salud intestinal y urinaria. La idea era que, a través de una aplicación, la cámara pudiera enviar imágenes (sí, imágenes) a tu médico. Así, podrías monitorizar ciertos indicadores de salud sin salir de casa, o de tu cuarto de baño, para ser exactos. Imagina la consulta: ‘Sí, doctor, le acabo de mandar la foto que me ha sacado el váter’.
Pero la cámara no era lo único que hacía al Numi un váter de ciencia ficción. Este prodigio de la ingeniería sanitaria, cuyo precio rondaba los 6.000 euros (¡casi nada!), estaba cargado de funcionalidades dignas de un spa futurista. Pensad en altavoces Bluetooth para poner vuestra música favorita mientras… ya sabéis. O una iluminación ambiental para crear el ambiente perfecto, ya sea para una sesión de relajación o para ese ‘momento’ matutino. Y por si fuera poco, venía con asiento calefactable y calentador de pies, porque ¿quién quiere pasar frío mientras reflexiona sobre la vida en el trono? Ah, y un bidé de alta tecnología, por supuesto, porque la higiene es lo primero.
En resumen, el Numi de Kohler era mucho más que un simple inodoro. Era una declaración de intenciones: el baño como centro de control de tu salud y, por qué no, de tu entretenimiento. Un invento que, aunque algo antiguo (de 2014), sigue siendo un ejemplo perfecto de cómo la tecnología busca meterse hasta en los rincones más íntimos de nuestra vida. Un paso más hacia la casa totalmente conectada, donde hasta el váter te «conoce» mejor que nadie.
